En los últimos años, las **trottinettes eléctricas** se han convertido en una opción popular de transporte urbano en muchas ciudades del mundo. Sin embargo, su creciente uso ha generado preocupaciones por la **seguridad**, el **alebrantamiento del espacio público** y el no respeto por las normas de tráfico. En este contexto, la **capital checa**, Praga, ha tomado una decisión drástica: ha prohibido el uso de scooters eléctricos en **libre-servicio**.
El lunes pasado, el **consejo municipal** de Praga aprobó un nuevo reglamento que establece zonas de **estacionamiento** exclusivas para **bicicletas eléctricas**, mientras que los scooters eléctricos quedarán completamente excluidos del espacio público. Esta medida busca eliminar la presencia de estos vehículos en las calles y aceras de la ciudad, priorizando un tránsito más seguro y ordenado para todos los ciudadanos.
Las razones detrás de la prohibición
El concejal municipal Adam Zábranský comentó al medio de comunicación checo Idnes que “las trottinettes eléctricas compartidas funcionan más como un **divertimento turístico**, a menudo acompañadas de **alcohol**, y no cumplen con una función de **transporte** real”. Zábranský también destacó que los usuarios generalmente no respetan el **código de la carretera** y tienden a usar las aceras en lugar de las vías. Este problema ha llevado a una creciente preocupación por la **seguridad pública** y la necesidad de regular el uso de estos vehículos.
Un cambio en la micromovilidad
Con la nueva normativa, los operadores de **bicicletas eléctricas** en libre servicio deberán firmar un contrato con el municipio, lo que permitirá a Praga tanto recibir una **comisión** por el uso de estos vehículos como controlar su número en cada zona de estacionamiento. Este cambio pone de relieve la importancia de gestionar la **micromovilidad** de una manera más estructurada y segura.
Las reacciones de las empresas que operaban en el sector han sido diversas. **Lime**, que anteriormente gestionaba scooters eléctricos en la ciudad, ha decidido redirigir su enfoque hacia los **bicicletas en libre servicio**. Según el CEO de Lime para la República Checa y Hungría, “este segmento ha demostrado su eficacia en otras ciudades europeas y planeamos invertir más en él en Praga.”
Por otro lado, **Bolt**, otro jugador importante en el mercado de la micromovilidad, ha manifestado su descontento con la reciente decisión. Un representante de la compañía expresó: “Dada la decisión tomada el lunes, estamos considerando abandonar Praga en el ámbito de la micromovilidad”. Esto plantea incertidumbres sobre el futuro de estas operaciones en la ciudad y cómo afectará a los usuarios que dependen de este tipo de servicio.
El contexto europeo de la prohibición
Praga no es la primera **capital europea** en tomar medidas enérgicas contra las trottinettes eléctricas. En septiembre de 2023, **París** lideró esta tendencia, seguido un año después por **Madrid**. Otras grandes ciudades como **Roma** optaron por regular su uso en lugar de imponer una prohibición total, controlando aspectos como el **número**, el **estacionamiento** y la **velocidad** de estos vehículos. Las acciones de Praga reflejan una tendencia más amplia en la que las ciudades están reevaluando cómo la **micromovilidad** encaja en sus planes urbanos, buscando un equilibrio entre la innovación en el transporte y la **seguridad** pública.
A medida que la micromovilidad continúa evolucionando y expandiéndose, las decisiones de ciudades como Praga servirán como casos de estudio para otras metrópolis. La transformación del espacio urbano y la necesidad de un enfoque sostenible en el transporte desafiarán a legisladores y empresas a adaptarse a las nuevas realidades. El diálogo entre los diferentes actores será crucial para encontrar soluciones que beneficien a todos y promuevan una movilidad segura y eficiente en las ciudades.


