Las **madeleines Colibrí** están atraviesando una crisis significativa. Fabricadas desde **1896** en Pons, ubicado en **Charente-Maritime**, a tan solo 20 km al sur de **Saintes**, estas pastas se han ganado un lugar en el corazón de los franceses a lo largo de más de un siglo. Sin embargo, la **crisis económica** actual ha impactado fuertemente su producción, y la empresa enfrenta **dificultades económicas persistentes**.
La planta, que ha sido rebautizada como **Maison Colibri**, se prepara para un **plan de salvaguarda de empleo (PSE)**. Esta fábrica, propiedad del grupo **Roullier**, cuyo enfoque principal es la **nutrición animal y vegetal**, ha confirmado un **proyecto de cesación programada** de esta actividad para finales de **2026**. Este anuncio afecta directamente a **68 empleados**, quienes ahora enfrentan un futuro incierto.
Dentro de la Maison Colibri, hay una profunda inquietud. Muchos de los empleados han estado trabajando en la industria de la pastelería durante años y están familiarizados con las **consecuencias de un PSE**: despidos y desempleo. Aunque la filial Paticeo busca activamente un **receptor** para continuar la producción, no ha aclarado el destino de la marca ni de las instalaciones productivas.
“Paralelamente a la búsqueda de un receptor, se ofrecerán **opciones de reubicación** dentro de Paticeo a todos los empleados afectados”, se ha declarado. El grupo Roullier no solo es conocido por sus fertilizantes agrícolas; también posee varias marcas de pastelería, como **Ker Cadélac**, **Maître Louis**, y **Le Guillou**, así como cerca de una decena de plantas en operación.
Un receptor buscado, pero ¿para qué?
Mientras tanto, el sitio de **Derval** en **Loire-Atlantique** se beneficiará de una inversión de **20 millones de euros** en los próximos años, según lo indicado por el grupo durante la primavera pasada. Esta planta también se dedica a la producción de **madeleines**. En Pons, Paticeo destina el anuncio de este PSE a una “**inflación persistente y generalizada**” en los costos de materias primas, **mano de obra** y **energía**, lo que ha afectado fuertemente las operaciones.
“La planta se encuentra en una **situación financieramente insostenible**, y no hay perspectivas claras de recuperación a medio plazo”, resume Paticeo, que se compromete a llevar a cabo un “**diálogo social responsable y constructivo**” con los representantes de los empleados en los próximos meses. **Fabienne Dugas-Raveneau**, primera adjunta al alcalde de Pons, describe la decisión como “**brutal**” y reconoce que ha dejado a muchos en estado de **shock**.
Funciona con la percepción de que la Maison Colibri había recibido inversiones “**recientes**” que no presagiaban un anuncio de este tipo. Según Dugas-Raveneau, la ciudad de Pons y la **Comunidad de Comunas de Haute-Saintonge** están comprometidas en la búsqueda de un receptor. Estas entidades están particularmente atentas a dos aspectos: “**salvaguardar el mayor número de empleos posibles** y mantener la marca activa en el territorio”, enfatiza la funcionaria.
La situación económica que enfrenta Maison Colibri es un ejemplo claro de los retos actuales que muchas industrias enfrentan en un mercado cambiante y difícil. Las acciones del grupo Roullier y las iniciativas locales son cruciales para intentar salvar no solo los empleos, sino también la tradición de unas madeleines que forman parte de la historia culinaria de Francia. Solo el tiempo dirá si los esfuerzos de reubicación y la búsqueda de un nuevo propietario lograrán darle un nuevo rumbo a esta emblemática marca.

