Recientemente, el **enviado especial** de Vladimir Putin para inversiones, Kirill Dmitriev, hizo una sorprendente propuesta a Elon Musk: construir un **túnel submarino** que conecte la **Rusia** con **Alaska**. Este anuncio se produjo en un contexto donde Donald Trump había mencionado la posibilidad de reanudar los **intercambios comerciales** entre Washington y Moscú, condicionado a que termine la guerra en **Ucrania**.
Dmitriev, entusiasta del proyecto, afirmó: “Imaginemos unir los **Estados Unidos** y **Rusia**, las Américas y la **Afro-Eurasia**, a través del ‘túnel Poutine-Trump’. Sería una conexión de **70 millas** que simbolizaría la **unidad**”. Este comentario se realizó a través de su cuenta en **X**, redes sociales donde mencionó a Musk. La propuesta no solo es audaz, sino que plantea implicaciones geopolíticas significativas.
Los costos de este ambicioso proyecto se estiman en **65 mil millones de dólares**, pero Dmitriev confía en que, gracias a la tecnología de la **Boring Company** de Musk, se podrían reducir a **menos de 8 mil millones de dólares**. En su publicación, incluyó dos **mapas** que ilustran el trayecto del túnel, el cual cruzaría el **estrecho de Bering** para conectar la región de **Chukotka** en el Lejano Oriente ruso con **Alaska**.
El momento elegido para lanzar esta propuesta no es casual. Apenas un día antes, Trump y Putin mantenían su primera conversación telefónica desde el **cumbre de Anchorage** en **Alaska**. En esta charla, los dos líderes acordaron reunirse en **Budapest**, Hungría, dentro de dos semanas, lo que podría indicar un posible calentamiento en las relaciones diplomáticas.
Un proyecto similar de la URSS revelado
Por otro lado, el mismo día, Moscú entregó un **documento clasificado** sobre el asesinato del presidente **John Fitzgerald Kennedy**. Este archivo contiene cerca de **350 páginas** y ha sido hecho público por la representante estadounidense **Anna Paulina Luna**. Entre su contenido, se incluye un mapa de un proyecto anterior de un puente que conectaría la URSS con **Alaska**, conocido como el **Puente de la Paz Mundial Kennedy-Jruschov**. En dicho mapa soviético, se puede leer que la estructura “podría y debería ser construida de inmediato entre Alaska y Rusia”.
Kirill Dmitriev desempeña un papel crucial en las relaciones entre la administración Trump y Moscú. Graduado de **Harvard** y **Stanford**, este financista ruso ha forjado lazos con el emisario estadounidense **Steve Witkoff**, participando en múltiples reuniones en el **Kremlin** enfocadas en la guerra en Ucrania. En abril, Dmitriev fue recibido en la **Casa Blanca** en Washington, lo que subraya su creciente influencia.
El **Fondo Soberano de Inversión** de Rusia (RDIF) ha manifestado su interés en estudiar las propuestas existentes, incluyendo un posible **ferrocarril** que conecte a Estados Unidos, **Canadá**, Rusia y China. Dmitriev señala que el túnel podría completarse “dentro de 8 años”, un plazo que, si se cumple, cambiaría radicalmente las dinámicas de **comunicación** y **comercio** en la región.
El RDIF, que dirige Dmitriev, fue creado con el objetivo de atraer **capitales extranjeros** a la economía rusa. Recientemente, este fondo invirtió en el puente de carretera entre **Rusia y China**, inaugurado en 2022 entre las ciudades de **Blagoveshchensk** y **Heihe**.
En una curiosa anécdota, durante la reunión entre **Volodymyr Zelensky** y Donald Trump, el presidente estadounidense fue cuestionado acerca del proyecto del túnel, y lo catalogó como “interesante”. Contrariamente, Zelensky expresó su descontento, lo que generó risas en la sala, reflejando las tensiones que aún persisten alrededor de la guerra en Ucrania.
La propuesta del túnel submarino entre Rusia y Alaska abre un debate sobre el futuro de las relaciones internacionales y comerciales. A medida que el mundo observa, el desarrollo de este ambicioso proyecto podría sentar un precedente histórico en la cooperación entre naciones que, hasta ahora, han mantenido una compleja relación de tensiones y desacuerdos.

