
El pasado **17 de octubre**, la ciudad de **Albi** fue el escenario de una manifestación convocada por diversas organizaciones como la **CGT**, **Solidaires**, **FSU** y **FO**, con el objetivo de exigir la **revalorización de las pensiones complementarias**. A pesar de ser un día soleado de otoño, el evento solo logró reunir a una **treintena de personas** que marcharon desde el jardín nacional hacia la prefectura, evidenciando la preocupación de los **pensionistas** ante la **pérdida de poder adquisitivo**.
Marie-Claire Culié, secretaria de la **Unión Sindical de Jubilados (USR)** de la CGT en el **Tarn**, expresó su descontento: “**Nos están tratando como vacas lecheras del gobierno**. No debemos olvidar que los jubilados consumen no solo para ellos, sino también para sus hijos y nietos”. Las voces de protesta se unieron para demandar un aumento inmediato en las pensiones complementarias, alegando que la situación actual se torna insostenible.
La lucha por el poder adquisitivo
Entre las principales preocupaciones de los jubilados se encuentra el **congelamiento** de las pensiones y la **eliminación del beneficio del 10%**. Culié añadió que la reciente **reforma de las pensiones** debería haberse anulado en lugar de ser simplemente suspendida, advirtiendo que podría ser solo una táctica para calmar a la oposición.
Conforme la pequeña marcha se acercaba a la prefectura, el **malestar** entre los manifestantes era palpable. “**Pronto no vamos a poder vivir dignamente** a pesar de que hemos contribuido durante toda nuestra vida laboral”, comentaron algunos de los presentes, reflejando un sentimiento generalizado de frustración. Este mismo día, se llevó a cabo una reunión del consejo de administración de **Agirc-Arrco**, donde se discutían medidas esenciales para **revalorizar el punto** de las pensiones. Culié solicitó que se realice un **incremento del 10%** en la valoración del servicio, argumentando que es necesario un **rango de recuperación** por las pérdidas acumuladas desde **2020**.
Movilizaciones futuras
La activista también anunció una nueva movilización programada para el **6 de noviembre**, a nivel nacional, en contra de la reforma de las pensiones. “Tenemos que hacer todo lo posible para **cambiar el rumbo**… De lo contrario, la situación podría volverse mucho más crítica”, dijo, marcando la determinación de los participantes por seguir luchando por sus derechos.
La manifestación en Albi no solo fue un acto de protesta, sino que simboliza una **realidad** que miles de jubilados enfrentan en todo el país. Cada vez son más las voces que se levantan para exigir **justicia** y un **mejor trato** por parte de las autoridades, reflejando una lucha que trasciende generaciones. La preocupación por su bienestar y el de las futuras generaciones se ha convertido en un tema de discusión urgente que merece atención inmediata por parte del gobierno.
Esta movilización fue una pequeña muestra de la resistencia de los pensionistas que, a pesar de contar con pocos participantes, continúan firmes en sus demandas de justicia social. La voz de los jubilados, aunque no siempre escuchada, es fundamental para entender el **contexto socioeconómico** que viven en la actualidad. La lucha por la revalorización de las pensiones es solo una parte de un movimiento más amplio que busca proteger los derechos de las personas mayores en un mundo en constante cambio.



