
Aprovechando el mes de **octubre**, dedicado a la concienciación sobre el cáncer de mama, es un momento propicio para reflexionar sobre otras formas de cáncer y su impacto en la vida de muchas personas. En este contexto, el testimonio de **Guillaume** sobre la **enfermedad de su excompañera Virginie**, diagnosticada con cáncer de ovario, es conmovedor y significativo. Su historia es un relato de amor, valentía y esperanza en la lucha contra una enfermedad que afectó profundamente sus vidas.
“Sentí una profunda **injusticia**: ella no fumaba, no bebía, era muy deportista y cuidaba su alimentación…”, se lamenta Guillaume al recordar los días previos al diagnóstico. En 2015, se trasladó a **Niza** para sus estudios, donde conoció a Virginie. La pareja construyó juntos una vida en varias ciudades, entre ellas **Lyon** y **Toulouse**, llenándola de sueños y planes de futuro, como comprar un apartamento y casarse.
En febrero de 2023, comenzó a experimentar una **fatiga** inusual. Inicialmente, ambos pensaron que se debía a la rutina diaria y al desgaste físico. Tras varios análisis, se descubrió una **carencia de hierro**, pero a pesar de los tratamientos, la fatiga no desapareció. Para marzo, la situación se volvía crítica: “Ella se encontraba en un **agotamiento total**; todo se volvía difícil”, recuerda Guillaume. Fue entonces cuando un médico, alarmado por su estado, recomendó llevarla a urgencias, donde los exámenes revelaron una **masa** de quince centímetros en su ovario izquierdo.
Una enfermedad agresiva y oculta
El diagnóstico fue devastador: **cáncer**. En el **Oncopole** de Toulouse, se les informó que se trataba de una forma “agresiva, engañosa y rara”. Virginie fue trasladada a cuidados paliativos, y Guillaume recuerda la desolación al encontrarse en una habitación sin ventanas, rodeados de tecnología médica y un ambiente opresivo. A pesar de la buena atención médica, la situación era angustiante.
Virginie comenzó un tratamiento de **quimioterapia**, y sorprendentemente, logró recuperarse más rápido de lo esperado. Tras dos semanas, pudieron regresar a casa y reanudar su vida. Sin embargo, el optimismo no duró mucho: en julio, un **escáner** reveló una **recidiva** de la enfermedad. “Quedamos paralizados”, admite Guillaume. Un nuevo tratamiento fue propuesto, pero la situación continuó deteriorándose. A mediados de agosto, se descubrió que su nivel de **calcio** en sangre era alarmantemente alto, lo que llevó a una nueva hospitalización. “Me hicieron entender que debíamos prepararnos para lo peor”, confiesa.
Homenaje a los cuidados de Oncopole
Desgraciadamente, pocos días después, Virginie empezó a perder la capacidad de hablar y falleció el 5 de septiembre de 2023. “Han pasado poco más de dos años, y para honrar su memoria, he decidido contar su historia y transmitir mensajes valiosos”, explica Guillaume. Agradece a **Oncopole** por la atención y el seguimiento que brindan a sus pacientes, y menciona que muchos en Toulouse no son conscientes de que están en uno de los mejores centros de tratamiento en **Europa**. A pesar de la tempestad, también hubo momentos reconfortantes, como la conexión creada con el personal médico.
Guillaume subraya la vital importancia de **donar sangre**, un acto que es crucial para prolongar la vida de muchos pacientes. Además, hace un llamado a la conciencia: “Es esencial escuchar a nuestro cuerpo y consultar a un médico, especialmente para las mujeres”. Insiste en la necesidad de realizar **exámenes regulares** y evaluar cualquier signo que pueda parecer irrelevante.
La historia de Virginie y Guillaume es un recordatorio de las batallas que muchas personas enfrentan en silencio. A través de su testimonio, no solo se busca sensibilizar sobre el cáncer de ovario, sino también motivar a la acción, a cuidar de nuestra salud y la de otros. La lucha contra estas enfermedades necesita ser visibilizada y apoyada, y cada pequeño gesto cuenta.



