La policía de Trinidad y Tobago ha comenzado una investigación para determinar si dos ciudadanos trinitarios están entre las seis personas fallecidas tras un ataque estadounidense a un barco de narcotraficantes. Esta operación fue confirmada el martes por el presidente estadounidense Donald Trump.
Un oficial de policía, contactado el miércoles por la AFP, explicó que las autoridades fueron alertadas por residentes del pueblo pesquero de Las Cuevas, ubicado en el norte de la isla de Trinidad, sobre la posible presencia de los dos trinitarios en la embarcación objeto del ataque.
El oficial aclaró que las fuerzas de seguridad están investigando, aunque aún no pueden confirmar la veracidad de la información recibida.
En su declaración, Trump aseguró que seis narcotraficantes fueron asesinados en una ofensiva estadounidense en las costas de Venezuela, siendo esta la quinta operación conocida desde inicios de septiembre.
Un pescador de 26 años asesinado
Lenore Burnley, madre de una de las víctimas presumibles, informó a la AFP que su familia recibió noticias de que su hijo, Chad Joseph, de 26 años, estaba a bordo del barco atacado.
Familiares en Venezuela contactaron a los abuelos del joven en Las Cuevas, comunicándoles que él se encontraba en la embarcación. “Los residentes nos dijeron que estaba en el barco”, relató Lenore.
Lenore, visiblemente afectada, expresó: “No tengo nada que decirle al presidente Trump, porque según el derecho del mar, si ves un barco, deberías detenerlo y abordarlo, no simplemente volarlo en pedazos”. Alega que esta es la ley marítima de Trinidad y Tobago y que “cada pescador y todo ser humano lo sabe”.
Desde su hogar en Matelot, también situada en la costa norte de Trinidad y cerca de Venezuela, Lenore asegura que su hijo era un pescador que regresaba a casa después de pasar tres meses en Venezuela.
“La gente habla sin saber nada sobre ti. Dejo todo en manos de Dios. Solo Dios”, añadió, mientras que se lamentaba de las acusaciones en las redes sociales sobre la supuesta implicación de su hijo en el tráfico de drogas.
De acuerdo con informes de medios locales, otro trinitario, conocido como Samaroo por los habitantes de Las Cuevas, también estaría entre los fallecidos en el ataque.
Las autoridades estadounidenses han desplegado varios buques de guerra en el Caribe y diez aviones de combate F-35 en Puertorico, en el marco de lo que oficialmente se describe como una operación antidrogas.
Desde la perspectiva del gobierno venezolano, las acusaciones de narcotráfico son un falso pretexto para intentar derrocar a Nicolás Maduro y apoderarse de las vastas reservas de petróleo que posee el país, que es uno de los más ricos en este recurso energético a nivel mundial.
La situación en Trinidad y Tobago en relación con el narcotráfico y las decisiones de intervención externa destacan la complejidad de los problemas sociales y políticos en la región. Los hechos describen un escenario tenso, donde la vida de ciudadanos comunes se ve afectada por una lucha mucho mayor que ellos; una lucha que involucra tanto intereses locales como internacionales. La tragedia personal de las familias afectadas resuena como un recordatorio de las implicaciones humanas de decisiones políticas que trascienden fronteras.
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