Retard en la entrega de correo en el Royal Mail
En **Reino Unido**, el retraso en la **entrega del correo** resulta muy costoso. El pasado **15 de octubre**, el **Royal Mail**, que fue adquirido a principios de año por el **millonario checo Daniel Kretinsky**, recibió una multa de **21 millones de libras** (24 millones de euros) de parte del regulador del sector por los retrasos en la entrega de “millones de cartas importantes”. Esta situación refleja las profundas **ineficiencias** dentro de la operación postal británica a lo largo de los años.
El operador postal ha enfrentado, en los últimos tiempos, serias **deficiencias** en la distribución del correo, lo que ya le había costado multas por un total de más de **16 millones de libras** en 2023 y 2024 por parte de Ofcom, el organismo regulador británico de las comunicaciones. “Estos errores continuos son **inaceptables**, y los clientes esperan y merecen algo mejor”, declaró **Ian Strawhorne**, un portavoz de Ofcom en un comunicado de prensa.
23 % de los correos prioritarios se entregan tarde
Royal Mail debe **implementar mejoras** concretas y significativas, y no solo **promesas vacías**. Según el organismo, solo el **77 %** del correo prioritario fue entregado a tiempo, es decir, el día hábil siguiente, cuando su misión establece un objetivo del **93 %**. Los retrasos también se han acumulado para el correo **no prioritario**, creando una situación crítica que interesa a toda la población.
El Royal Mail reconoció la grave situación y afirmó que “toma nota” de la reprimenda. “Continuaremos trabajando arduamente para implementar **nuevas mejoras sostenibles** a nuestra calidad de servicio”, prometió el operador en un comunicado. Este compromiso es crucial para restaurar la **confianza** de los ciudadanos en un servicio que ha sido parte integral de la vida en el Reino Unido durante más de **500 años**.
La compañía ha experimentado problemas significativos debido a la disminución del volumen de **paquetes** a entregar y a paros laborales relacionados con la búsqueda de aumentos salariales. Para intentar solucionar la situación, su empresa matriz, **International Distributions Services (IDS)**, ha implementado un **plan de ahorros**. El verano pasado, Ofcom le dio permiso para reducir la frecuencia de entrega de ciertas cartas, pero únicamente para el correo **no prioritario**.
Los primeros efectos de estas medidas están comenzando a notarse: Royal Mail volvió a la **zona positiva** en su ejercicio anual, que concluyó a finales de marzo, y todo el grupo, respaldado por su filial **GLS** de **entrega internacional**, multiplicó sus beneficios casi por siete, alcanzando **367 millones de libras** (422 millones de euros). Esta mejora en las cifras financieras es un síntoma de que, a pesar de las adversidades, hay un potencial de **recuperación**.
La adquisición de esta empresa histórica y de gran valor simbólico por parte de Daniel Kretinsky fue anunciada en **mayo de 2024** por un total de **3,6 mil millones de libras** (4,1 mil millones de euros) y se finalizó en abril, tras recibir la aprobación del gobierno británico en diciembre. **Kretinsky**, un millonario que se mantiene en un perfil bajo, ha construido su fortuna a partir de las **energías fósiles**, diversificando desde entonces sus inversiones en diversos sectores y países.
La situación del Royal Mail es un claro ejemplo de los retos que enfrenta el sector postal en la era moderna. La necesidad de adaptarse a un entorno cambiante y de asegurar una distribución eficiente es más importante que nunca. A medida que el volumen de correo y paquetes continúa evolucionando, es crucial que las empresas postales encuentren maneras de mantener la calidad de sus servicios, satisfaciendo así las expectativas de sus clientes y asegurando su sostenibilidad a largo plazo.



