
Comprendiendo las **crisis de ansiedad**
Las **crisis de ansiedad**, también conocidas como **ataques de pánico**, son episodios de intenso miedo o malestar que pueden incluir una variedad de síntomas físicos y mentales. A menudo, quienes los experimentan sienten **palpitaciones**, tienen dificultad para **respirar** y una aversiva sensación de que están a punto de **morir**. Según datos de la **Asociación Médica Española**, entre el 1% y el 3% de la población experimentará una crisis de este tipo al menos una vez en su vida.
Las crisis de ansiedad pueden surgir de manera repentina y, aunque varían en intensidad, todos los episodios tienden a compartir síntomas comunes. La psicóloga **Myriam Stadler**, especialista en el campo de la salud mental, describe que estos episodios pueden ser tan extremos que llevan a un estado de **dissociación**, donde la persona siente que no está completamente en su cuerpo.
Cómo actuar ante una **crisis de ansiedad**
El primer paso al encontrarte con alguien que está enfrentando una crisis de ansiedad es **mantener la calma**. Es crucial ofrecer un soporte emocional que minimice el riesgo de agravar la situación. Comentarios como “no es grave” o “todo se solucionará” pueden parecer tranquilizadores, pero en realidad, pueden hacer que la persona se sienta aún más ansiosa.
Evita **hablar de tu propia experiencia**. En momentos de crisis, la melhor respuesta es ser un apoyo físico y emocional. Puedes **preguntarle** a la persona cómo se siente, ofrecerle agua o solo estar presente, sin imponerle una solución inmediata. Recuerda que, mientras la crisis está en curso, no podrás ayudarla a salir de ella; solo el tiempo lo hará.
Técnicas de **respiración** y **consciencia**
Cuando alguien está en medio de una crisis, la **respiración** controlada puede ser un reto. Por ello, en lugar de insistir en técnicas de respiración, es más efectivo ayudar a la persona a identificar su estado emocional en ese momento. Preguntarle en una escala del 0 al 10 cómo se siente puede ser útil, ya que a menudo se dará cuenta de que su estado no es tan extremo como parece.
Una técnica recomendada es el **“tapping”** o los **tapoteos bilaterales**. Esto incluye cruzar los brazos y golpear suavemente los hombros o las rodillas. Esta simple acción puede ayudar a la persona a calmarse más rápidamente, especialmente si se aplica al inicio de la crisis. Además, si notas que la persona parece desconectada de la realidad, rogarle que comente sobre su entorno inmediato puede ayudarla a volver al presente.
Gestión de la **crisis** y apoyo posterior
Una vez que la crisis se ha desvanecido, es importante no actuar como si nada hubiera sucedido. Ofrémosle la oportunidad de hablar sobre lo sucedido, manifestándole que te preocupa su bienestar. Proporcionar un **verano de agua** es suficiente para ayudar a la persona a rehidratarse después de una crisis. También puedes ofrecerte a acompañarla a casa o ayudar con otras necesidades, como solicitar un taxi si es necesario.
Estar presente y mostrar empatía son las claves esenciales para apoyar a alguien que ha experimentado una crisis de ansiedad. La conexión humana, junto con la validación de sus emociones, puede hacer una gran diferencia en su recuperación y en cómo enfrentará situaciones similares en el futuro.



