El uso de **cigarrillos electrónicos** ha generado un amplio debate a nivel mundial. En Singapur, este tema ha cobrado una relevancia aún mayor tras la tragedia que vivió Delfard Tay, quien, después de perder a su hija Shermaine, se ha convertido en un feroz defensor de la lucha contra los vaporizadores que contienen **drogas de síntesis**. Desde el hallazgo del cuerpo de su hija, quien falleció en septiembre de 2024, Tay ha centrado sus esfuerzos en concientizar sobre los peligros de estos productos, que preocupan a las autoridades de la ciudad-estado.
La joven de 19 años fue encontrada sin vida tras haber consumido un tipo específico de vaporizador conocido en Singapur como **Kpods**. Según Tay, estos dispositivos estarían detrás de su muerte, haciendo eco de una creciente preocupación sobre la seguridad de estos productos en el país.
Hallucinations y convulsiones
Singapur ha visto un **aumento alarmante** en el uso de estos cigarrillos electrónicos, especialmente los que contienen **etomidato**, un **hipnótico** de corta duración que puede provocar efectos devastadores como **alucinaciones** y **convulsiones**. Estos dispositivos, que a menudo son comercializados de forma clandestina a través de plataformas como Telegram, son atractivos para los jóvenes debido a su amplia gama de sabores, que incluyen opciones como **mango** y **arándano**.
La venta ilegal de los Kpods ha llevado a las autoridades a **intensificar** las medidas de control. Recientemente, Singapur amplió su moratoria anterior sobre los cigarrillos electrónicos, implementando una **nueva legislación** que endurece las restricciones ya impuestas desde 2018.
El país, conocido por sus leyes estrictas sobre **drogas**, ahora aborda este asunto como un problema relacionado no solo con el consumo de tabaco, sino también con drogas. Las nuevas políticas han llevado a que la posesión de cigarrillos electrónicos sea castigada con multas que pueden alcanzar los **2,000 dólares singapurenses**, equivalente a aproximadamente **1,327 euros**.
Hasta 20 años de prisión por importar vaporizadores
Las sanciones son severas: quienes repitan la infracción pueden ser sujetos a **rehabilitación** obligatoria o recibir azotes, en el caso de ser ciudadanos singapurenses. Los extranjeros enfrentan expulsiones, y aquellos que sean sorprendidos importando vaporizadores con contenido ilícito se enfrentan a penas de hasta **20 años de prisión**, mientras que los vendedores pueden ser condenados a un máximo de **10 años** tras las rejas.
La historia de Delfard Tay ha captado la atención pública y ha llevado a las autoridades a reclutarlo en una **campaña gubernamental** contra el uso de estos productos. “Comparto mi historia porque si puedo salvar al menos una vida al alertar sobre el uso de los Kpods, habré rendido homenaje a mi hija”, comenta Tay emocionado.
656 personas arrestadas por vapear
En lo que va de septiembre, un grupo de **10,000 funcionarios** de varias agencias ha sido movilizado para erradicar el uso de estas vaporizadoras. Recientemente, 656 personas fueron detenidas por uso de cigarrillos electrónicos, y 44 de ellos estaban utilizando dispositivos que contenían **etomidato**.
Las autoridades han mostrado su preocupación de que, con el tiempo, los vaporizadores puedan ser adulterados con **drogas más peligrosas**. Este temor ha llevado a una intensa campaña de concientización pública sobre los riesgos de estos productos.
“Los Kpods robarán tu futuro”
Sin embargo, no todos están de acuerdo con la estricta estrategia de prohibición adoptada por Singapur. Según la **Coalición de Defensores de la Reducción del Daño** en el Tabaco (CAPHRA), estas medidas podrían empujar el mercado hacia la clandestinidad en lugar de reducir su consumo.
Datos de **Euromonitor International** revelan que más del **75%** del comercio de cigarrillos electrónicos global proviene de mercados ilícitos. Además, **31%** de los consumidores en todo el mundo residen en zonas donde estos productos están prohibidos.
Para Delfard Tay, cada día que pasa es una urgencia para llevar su mensaje. “Los Kpods matarán tus sueños y robarán tu futuro”, es la advertencia que desea dejar a los jóvenes de Singapur.


