
VALENTIN IZZO / Hans Lucas via AFP
Un portrait de Robert Badinter affiché sur la façade du Panthéon, à París, el 7 de octubre de 2025.
La abolición de la pena de muerte en Francia
El 9 de octubre de **1981**, Francia abolió oficialmente la **pena de muerte**. Robert Badinter, el abogado y político que lideró este cambio histórico, se convirtió en un símbolo de la lucha por los **derechos humanos** y la justicia. **Cuarenta y cuatro años** después, el mismo día, Badinter fue homenajeado con una ceremonia en el **Panteón** de París, donde su legado fue reconocido como un “salto civilizacional” en la historia de la justicia del país.
La abolición de la pena capital fue un momento crucial en la historia de Francia, pero a lo largo de las décadas, la opinión pública ha experimentado cambios significativos. Aunque los partidos políticos en el país, en general, han dejado de lado el tema, la sociedad francesa sigue divida en la cuestión de la **pena de muerte**. A pesar de que la extrema derecha, originalmente defensora de su reestablecimiento, ha abandonado esta lucha, restando importancia a la falta de pena capital en el contexto legal y político actual.
La percepción pública en evolución
Desde la **abolición**, los porcentajes de apoyo a la pena de muerte han fluctuado. En las **décadas de 1980 y 1990**, muchos ciudadanos defendían su reinstauración, especialmente en momentos de crisis. Un **sondeo de 1984** reveló que alrededor del **55%** de los franceses se mostraron favorables a su reintroducción. Con el paso del tiempo, el apoyo disminuyó a medida que los movimientos **abolicionistas** tomaron fuerza y Francia se alineó más con las posiciones europeas en materia de derechos humanos. Desde entonces, 145 países han abolido la pena de muerte, dejando a **Bielorrusia** como el último país europeo que aún la aplica.
El impacto de la historia reciente
En los **años 2000**, las opiniones comenzaron a estabilizarse, con un apoyo a la pena de muerte de entre **30% y 35%**. Sin embargo, **2012** marcó un cambio notable. La tasa de apoyo aumentó notablemente, reflejando el clima social y político del momento, los atentados y un creciente sentimiento de **inseguridad** en la población. En ese año, el apoyo llegó al **45%**, un aumento considerable en comparación con años anteriores.
Los picos en el apoyo a la reinstauración de la pena de muerte se han relacionado frecuentemente con eventos traumáticos, como los **atentados de París** en 2015. Un estudio de la **CEVIPOF** indica que tras cada crisis importante, los franceses tienden a reevaluar su postura sobre el castigo capital. La violencia percepcional y los **escándalos de delincuencia** han llevado a un aumento de la demanda de una **justicia más severa** por parte de los ciudadanos.
Una justicia cuestionada
El **sentimiento de desconfianza** hacia el sistema judicial también ha contribuido a la fluctuación del apoyo a la pena de muerte. Alrededor del **85%** de aquellos que se identifican con la **extrema derecha** han expresado su apoyo, en contrastante con un **40%** entre los votantes de izquierda. La percepción de que la **criminalidad** está sobre la mesa ha alimentado la idea de que el sistema penal actual no es suficientemente efectivo.
Este sentimiento se ve agravado por la **cobertura mediática** de actos violentos. Por ejemplo, la brutal muerte de un conductor de autobús en **Bayona** a manos de un pasajero por pedirle que usara una mascarilla durante la **pandemia** de COVID-19 amplificó la percepción de que la **violencia** está en aumento y que la **justicia** es inadecuada para abordar estos problemas. La creciente **sensación de inseguridad** en la población ha llevado a que muchas personas consideren que se necesita una respuesta más dura ante los crímenes severos.
A pesar de los altos porcentajes que muestran apoyo a la reinstauración de la pena de muerte, es esencial mencionar que la población está en constante re-evaluación respecto a su postura. Cada año, los cambios en las corrientes sociales y políticas influyen y moldean las opiniones de los ciudadanos respecto a la **justicia** y a la **pena capital**. Robert Badinter permanece como un símbolo de la lucha por los **derechos humanos**, aunque el debate sobre su legado y la pena de muerte sigue abierto e incierto.



