
Impact de l’imagerie médicale sur la santé des enfants
Una reciente investigación ha revelado que las radiaciones generadas por la imágen médica, como el escáner, son responsables de cerca del 10 % de los cánceres hematológicos en niños y adolescentes. Esta alarma fue lanzada por un estudio llevado a cabo en las universidades de California, San Francisco, y Davis, que subraya la necesidad de minimizar el uso de estos tipos de exámenes en los más jóvenes.
Los hallazgos del estudio
De acuerdo con el estudio publicado en el New England Journal of Medicine, se analizaron datos de casi 4 millones de niños y adolescentes nacidos entre 1996 y 2016 en Estados Unidos y Canadá. Los científicos lograron establecer un vínculo entre la exposición a radiaciones—un conocido cancerígeno—provenientes de la imágen médica y ciertos tipos de cánceres hematológicos, tales como la leucemia y el linfoma, que son los más comunes en esta franja etaria.
Los resultados sugieren que uno de cada diez cánceres sanguíneos podría atribuirse a estos procedimientos médicos, totalizando cerca de 3,000 casos desde el comienzo del periodo de análisis. Este impacto resulta preocupante, ya que el 79,3 % de estos se relaciona con hemopatías malignas linfóides, un 15,5 % a hemopatías malignas mieloides y a la leucemia aguda.
El riesgo asociado al escáner
Entre los diferentes métodos de imágenes médicas, el escáner es considerado el más peligroso. Este estudio muestra que el riesgo de desarrollar un cáncer aumenta en proporción a la cantidad de radiación recibida por el paciente. Por ejemplo, los niños que se sometieron a uno o dos escáneres craneales presentan un riesgo 1.8 veces mayor de recibir un diagnóstico de cáncer; este riesgo crece hasta 3.5 veces en aquellos que han tenido múltiples exámenes, exponiéndose a dosis más altas de radiaciones.
Por otro lado, las radiografías implican dosis de radiación significativamente más bajas, por lo que el estudio sugiere que solo una pequeña fracción de los cánceres futuros en estos casos está relacionada con la exposición a radiaciones.
Por qué los niños son más vulnerables
Existen varias razones detrás de la mayor vulnerabilidad de los niños a estas radiaciones. En primer lugar, la exposición es acumulativa; aquellos que se someten a múltiples exámenes—ya sean de baja o alta dosis—corren un mayor riesgo. Al vivir más tiempo después de la exposición, los niños tienen más posibilidades de desarrollar un cáncer en comparación con un adulto.
Además, las células infantiles se dividen más rápidamente y son más susceptibles a ser dañadas por la radiación. En palabras de Rebecca Smith-Bindman, profesora de epidemiología en UCSF y co-autora principal del estudio, “los niños son particularmente vulnerables al cáncer inducido por radiaciones debido a su radiosensibilidad aumentada y su esperanza de vida más larga”.
Recomendaciones de los investigadores
El estudio enfatiza que la imágen médica, aunque puede ser vital para salvar vidas, debe ser administrada con cautela. Los autores sugieren que se debe usar la imágenes que emitan radiación únicamente cuando sean esenciales para el diagnóstico y tratamiento del niño. En el caso de necesitar un escáner, se deben aplicar las dosis de radiación más bajas posibles.
Este enfoque deberá ir acompañado de alternativas de diagnóstico menos ajenas a la radiación, como la ecografía y la resonancia magnética (IRM), que se pueden aplicar en la mayoría de los casos sin comprometer la calidad del diagnóstico.
Concluyendo, es crucial que los profesionales de la salud y los padres evalúen cuidadosamente la necesidad de realizar procedimientos de imágenes médicas en los niños para proteger su salud a largo plazo y minimizar las exposiciones innecesarias a radiaciones.




