La **Policía de Londres** se enfrenta una vez más a un escándalo tras la difusión de un reportaje que expone comportamientos **racistas**, **misóginos** e **islamófobos** entre sus agentes. Este comportamiento ha sido calificado como «**choquante**» por el Primer Ministro Keir Starmer, quien exige una respuesta **contundente**.
En los últimos años, la **Policía Metropolitana (Met)** ha sido sacudida por múltiples escándalos que han deteriorado la **confianza pública**. La situación ha obligado a sus líderes a pedir **perdón** y a prometer reformas significativas.
El jefe de la Met, **Mark Rowley**, asumió el cargo en 2022, justo después de una de estas crisis. En esta ocasión, se vio obligado a disculparse por el comportamiento «**revoltant**» y **criminal** de una docena de agentes expuestos en el reportaje del programa «**Panorama**» de la BBC.
El propio Rowley calificó la conducta mostrada en el programa como «**reprehensible**» y «**totalmente inaceptable**» incluso antes de que se emitiera el reportaje completo el miércoles por la noche.
Imágenes grabadas con cámara oculta
El periodista **Rory Bibb** pasó siete meses trabajando como **agente penitenciario civil** en la **comisaría de Charing Cross** en el centro de Londres. Sus **graban cámara oculta** muestran declaraciones impactantes de algunos agentes, incluyendo un comentario en el que un oficial afirma que los extranjeros en situación irregular merecen «**una bala en la cabeza**».
Además, se destaca cómo otro agente describe con entusiasmo el **uso excesivo de fuerza** contra un detenido, y un sergente que se burla del testimonio de una mujer **embarazada** que acusaba a su esposo de **violación** y **agresión**.
El Primer Ministro Starmer comentó sobre el tema: «**Es chocante** y me alegra que el comisionado haya reaccionado. Su respuesta debe ser **firme**» desde Copenhague, donde participaba en una reunión europea.
Hasta el momento, **nueve policías** y un miembro del personal han sido suspendidos, mientras que otros dos fueron retirados del servicio desde que la BBC hizo públicas las acusaciones. Mark Rowley manifestó su «**sincero arrepentimiento**» y su determinación de erradicar un «**legado tóxico**» dentro de la institución.
Al ser entrevistado, Rowley admitió que cualquier persona que viera las imágenes debería sentirse «**consternada y enojada**» por el racismo y la misoginia evidentes entre los agentes involucrados.
La reputación de la Policía Metropolitana ha sido severamente afectada por varios casos destacados, como el **secuestro**, **violación** y **asesinato** en 2021 de **Sarah Everard** por un oficial que luego fue condenado a **cadena perpetua**.
Casi dos años después, otro policía, **David Carrick**, recibió una sentencia de **cadena perpetua** por múltiples violaciones y otras agresiones sexuales a **doce mujeres** durante un periodo de aproximadamente 20 años.
Deficiencias sistémicas y culturales
En el pasado, varios policías también han sido condenados por tomar fotos de **víctimas de homicidio** o por intercambiar mensajes **racistas** y **violentos** en grupos de mensajería.
Más allá de los casos impactantes, varios informes han denunciado comportamientos **racistas**, **homofóbicos** y **misóginos** dentro de la policía. Las investigaciones han revelado una cultura de impunidad que alimenta estas actitudes perjudiciales.
Con la presión sobre su liderazgo, Mark Rowley ha implementado importantes **reformas** y un **depurativo** entre los agentes acusados de **mala conducta**, además de endurecer el proceso de **reclutamiento**. A pesar de reconocer las «**deficiencias sistémicas, culturales, gerenciales y regulatorias**», se comprometió a liderar la **mayor operación contra la corrupción** en la historia de la policía británica.
La unidad encargada de la **custodia** en la comisaría de Charing Cross ha sido disuelta como parte de estas reformas, y Rowley reveló que cerca de **1,500** agentes y personal no cumplieron con los **estándares** requeridos, siendo despedidos entre los **40,000** miembros de la Met en los últimos tres años.
Esta serie de eventos pone de relieve la necesidad urgente de cambios estructurales en la Policía Metropolitana. La confianza pública no se recuperará sin una acción firme y comprometida para erradicar la discriminación y el abuso dentro de sus filas. La esperanza es que esta crisis sirva como un punto de inflexión para una Policía más ética y responsable en Londres.
