
Nicolas Sarkozy, ici au Parc des Princes, le 27 septembre 2025
POLÍTICA – Un antiguo presidente condenado y, de pronto, la integridad de la justicia francesa se ve cuestionada. Tras la decisión pronunciada por la 32ª cámara del tribunal judicial de París contra Nicolas Sarkozy en el caso libio, las críticas se han multiplicado: contra la presidenta Nathalie Gavarino, contra un “proceso político” y contra el mandato de detención y la ejecución provisional de la pena, que implica enviar al exjefe de Estado a prisión a pesar de su procedimiento de apelación.
Él mismo no se “lo esperaba”. En su larga entrevista con el Journal du Dimanche, Nicolas Sarkozy se mostró indignado por la ejecución provisional, a la que declaró que “todas las limitaciones del estado de derecho han sido violadas”. El ex presidente sostiene que la justicia no tuvo en cuenta la presunción de inocencia, que prevalece hasta la condena definitiva en apelación o casación según el caso. “Ningún elemento justificaba la ejecución provisional. Solo hay una voluntad de humillación”, enfatiza en las páginas del semanario que posee Vincent Bolloré, con quien está relacionado.
Esta opinión la comparte Marine Le Pen, que está bajo el efecto de una pena de ineligibilidad con ejecución provisional en el caso de los asistentes parlamentarios del RN. Durante una intervención en LCI el 25 de septiembre, la diputada del Pas-de-Calais criticó esta procedimiento que hace que la apelación no tenga efecto suspensivo. “Ellos (los magistrados) toman medidas (…) que en realidad tienen la intención de aplicarse antes de que los magistrados de apelación tomen sus decisiones. Es una especie de ruptura con el principio fundamental de nuestro derecho que es la presunción de inocencia”, mencionó.
¿Un Proceso Político?
A pesar de que se defiende lo contrario, es difícil no ver el interés de Marine Le Pen en esta toma de posición. No obstante, no fue la única en esta línea. En la vuelta del MoDem el 28 de septiembre, el ex primer ministro François Bayrou también declaró “que tenemos derecho a cuestionar una disposición que es la ejecución provisional”. Aludiendo nuevamente a la dualidad en la justicia, el representante de Pau (también citado por la justicia) destacó que “si adoptamos la generalización del principio de la ejecución provisional, significa que ya no hay apelación posible. Hay una apelación teórica, pero no hay una apelación real”.
La Situación Legal Actual
Por otro lado, el derecho es muy claro: uno no impide al otro. “La ejecución provisional no prohíbe el recurso” y “no hay antinomia”, insistió en una entrevista en RTL el procurador del Parquet Nacional Financiero, Jean-François Bonhert. “Iré incluso más lejos: el hecho de que una persona esté detenida, cuando apela, le da prioridad para ser juzgada en apelación. La corte de apelación tendrá que considerar un calendario muy ajustado, que coincide con lo que decía el Presidente de la República, sobre que la efectividad del derecho a recurso y apelación debe ser garantizada”, recalca el alto magistrado.
Asimismo, mientras Nicolas Sarkozy se presenta como víctima de un proceso político tramado en su contra, el presidente del tribunal judicial de París, Peimane Ghaleh-Marzban, explicó en France Inter que la decisión no tiene nada de excepcional ni personal. “Vayan a una comparación inmediata: todos los días, las personas son encarceladas aunque pueden apelar”, respondió el magistrado.
El Mandato de Detención y su Justificación
Igualmente, el mandato de detención se “utiliza de manera masiva en nuestras jurisdicciones, particularmente en la lucha contra la delincuencia cotidiana” y es “muy habitualmente” requerido para las penas de 5 años de prisión, indican los dos magistrados, para quienes la “gravedad excepcional de los hechos” pesa más que los criterios (reincidencia, puesta en peligro) que normalmente motivan esta decisión.
Por el contrario, enfatizan, la ejecución diferida de este mandato de detención – Nicolas Sarkozy está convocado el 13 de octubre para conocer la fecha de su encarcelamiento – revela una consideración de sus actividades profesionales y su respeto a las convocatorias durante el juicio. “Un mandato de detención, normalmente, las esposas deberían haber sido colocadas en la barra”, sentencia Peimane Ghaleh-Marzban. Esto también ocurrió con Alexandre Djouhri y Wahib Nacer, condenados el mismo día que el ex presidente y en el mismo caso. Un punto que los sectores cercanos a Sarkozy prefieren silenciar.



