
La historia de Flor Colombia Quintero: Un testimonio de adopción ilegal
Flor Colombia Quintero, una mujer de 39 años, ha sido una de las voces más resonantes en la lucha por los derechos de los niños adoptados ilegalmente en la década de 1980. Arrebatada de su madre a la edad de seis años en Colombia, su historia representa la tragedia de miles de niños cuya vida fue transformada de manera drástica y a menudo cruel. Hoy, Flor comparte su experiencia en Toulouse, durante el 20 aniversario de la asociación “La Voix des Adoptés”.
Un relato desgarrador
A pesar de los profundos dolores que la vida le ha deparado, Flor mantiene una actitud resiliente. En sus propias palabras, “Fui vendida como un simple kilo de papas por mi país, para hacer felices a otros en Europa”. Esta brutal realidad no solo conmueve, sino que también revela la magnitud del tráfico de niños que tuvo lugar durante esas décadas.
Flor Colombia Quintero, voz de los niños adoptados ilegalmente. (Samantha Robinet)
Flor se ha convertido en un símbolo de esperanza y resistencia a través de su trabajo con “La Voix des Adoptés”, una ONG que ofrece apoyo a los adultos adoptados en el extranjero. Fundada en París, la organización abrió una sucursal en Toulouse** en 2013, brindando un espacio seguro para que aquellos que comparten historias similares se expresen y busquen respuestas.
¿Quiénes son los adoptados?
Estudios recientes indican que aquellos que fueron adoptados ilegalmente a menudo lidian con preguntas sobre su identidad y origen. “Nosotros, los niños adoptados, llevamos una historia incompleta. No puedo transmitir a mis propios hijos lo que ni yo misma sé. ¿Tendré cáncer de mama? ¿Alguna enfermedad hereditaria? No tengo respuestas. No me han dado el derecho a saber”, confiesa Flor. Estas inquietudes son comunes entre quienes han sido expuestos a situaciones traumáticas desde una edad temprana.
Una infancia robada
Nacida en las montañas de Villavicencio, Flor recuerda el día que su vida cambió drásticamente. Era la menor de siete hermanos y su madre, una mujer valiente pero golpeada, decidió huir con ella y su hermano Rocé en busca de una vida mejor. “Mi madre trabajaba en un restaurante y yo la ayudaba llevando agua a las mesas”, recuerda. Sin embargo, la vida en la miseria pronto se tornó insostenible cuando Rocé desapareció.

Flor a los 6 años. (Flor Colombia Quintero)
La situación se agravó, llevando a Flor y su madre a vivir en la calle hasta que un episodio violento las separó. “La policía llegó y mi madre fue golpeada ante mis ojos. Terminamos en un centro llamado Bienestar”. Este establecimiento se convirtió en un lugar sombrío para Flor, quien pasó los siguientes cuatro años en diferentes familias de acogida, sufriendo tanto abuso como explotación.
La vida en familias de acogida
Durante este tiempo, Flor experimentó situaciones extremadamente difíciles. “Fui utilizada como cocinera, mujer de limpieza… y sufrí abusos sexuales en varias ocasiones”. De todas las familias en las que vivió, solo una dejó un recuerdo positivo: una familia que intentó adoptarla, pero la madre del hogar se opuso. Cuando finalmente fue llevada de vuelta al centro, el padre lloró, un gesto que le dejó una huella imborrable.
Flor también tuvo una última reunión con su madre biológica en el centro, donde recibió un simple gesto: una briqueta de leche y un pan. “Me despedí de ella ese día, y nunca más la volví a ver”, dice con tristeza.
Un nuevo hogar en Francia
Finalmente, Flor fue presentada a su madre adoptiva en Francia, una mujer de 45 años que había deseado adoptarla durante mucho tiempo. El día que tomaron el vuelo hacia Francia, su madre adoptiva le dio una triste noticia: “Tu madre ha muerto”. Aunque Flor no lo creía, el impactante mensaje la dejó con una herida profunda.
Con el paso de los años, Flor se dio cuenta de que su madre había sido forzada a firmar un documento de abandono. Al revisar sus papeles de adopción, encontró información que no coincidía, lo que la llevó a investigar su verdadera identidad.

Certificado de estado civil de Flor Colombia Quintero. (Flor Colombia Quintero)
Un descenso en las adopciones internacionales
La historia de Flor no es la única. En 2004, la Francia contaba con más de 4,000 adopciones internacionales, pero en 2024, este número se redujo a tan solo 104. Esta alarmante disminución se debe a la revelación de varios casos de tráfico de niños, que han dejado en claro la necesidad urgente de una revisión exhaustiva de las políticas de adopción.
A pesar de los alarmantes episodios y la falta de regulación, muchos adoptados aún sienten el vacío de buscar a sus familias biológicas. Flor sigue en la búsqueda de su madre, un viaje que simboliza no solo su historia personal sino también la lucha por justicia para todos los niños que, como ella, fueron víctimas de un sistema corrupto.





