El balonmano es más que un simple juego para muchos, es una auténtica pasión que invita a la **inclusión** y a la **diversidad**. En Pontault-Combault, una localidad de **Seine-et-Marne**, un grupo de **handballeurs** (jugadores de balonmano) se ha unido para practicar este deporte, promoviendo la unión y la competitividad entre quienes son **sordos**. Lo que podría ser un obstáculo se convierte en una oportunidad de **comunicación** visual, creando un ambiente vibrante y lleno de estrategia.
El **27 de septiembre** marcó un día especial: se celebró la Journée mondiale des sourds. En el marco de esta conmemoración, se lanzó **Handi’Mobile**, una plataforma diseñada para ayudar a las familias con **niños** en situación de **discapacidad**. A través del deporte, los malentendidos y los cueces de la vida diaria quedan atrás, permitiendo a los miembros de **ASLS 77** (Asociación de Sordos de Seine-et-Marne) comunicarse y socializar mediante el balonmano, futsal y otras actividades deportivas.
En el pasado mes de **mayo**, los jugadores de ASLS 77 se enfrentaron a la **Asociación Deportiva de Sordos de Lyon** en un emocionante partido que atrajo a **miles de espectadores** a la Accor Arena. Aunque el encuentro terminó 30-25 a favor de sus oponentes, la experiencia del juego mostró la **pasión** y la **dedicación** de estos atletas.
El balonmano para personas sordas comenzó a florecer en **Francia** hace más de una década, con clubes emergentes en** Nantes**, **Limoges**, **Lyon** y **Versalles**. En Seine-et-Marne, un **visionario** decidió abrir una sección de balonmano dentro del **Club InterSports de los Sordos 77**, convirtiéndose en el primer club que accueillir a sordos en la región.
Un fuerte anclaje regional
Hoy, la sección de balonmano cuenta con **trece licenciados**, donde conviven jóvenes de 24 años y adultos de casi 55. La mayoría de los jugadores se encuentra en sus **treintas** y proviene de diversos antecedentes: hay estudiantes, funcionarios y otros profesionales. La historia de cada jugador es única, algunos provienen de familias sordas y otros de familias oyentes, pero todos comparten la pasión por el balonmano.
Originarios de **Seine-et-Marne**, así como de los departamentos aledaños, la diversidad geográfica añade un matiz especial a esta comunidad. Maxime Quagliotti, el responsable del equipo, señala que la escasez de clubes en ciertas ciudades puede provocar que los jugadores deban viajar distancias considerables para unirse a su equipo. Desde septiembre, Stéphane Levasseur, un jugador oyente, se ha unido como entrenador para guiar a este grupo.
La **ASLS 77**, ubicada en **Bussy-Saint-Georges**, busca unificar a los deportistas de toda la **Seine-et-Marne**. “Nosotros somos la única asociación que ofrece deportes competitivos y actividades recreativas accesibles para las personas sordas”, comparte Maxime, quien también trabaja en un centro de atención al cliente enfocado en personas con discapacidades auditivas.
El balonmano frente al fútbol
A pesar de que el balonmano ha ganado popularidad, el **fútbol** sigue siendo el deporte principal entre las personas sordas, con más de **602,000** practicantes en Francia. Solo unos pocos clubes, como **Limoges**, **Paris**, **Lyon** y **Toulouse**, compiten en la **liga de balonmano** para sordos. Maxime aclara que la falta de **adeptos** provoca el cierre de equipos, dificultando el crecimiento de esta disciplina.
La **ASLS** también enfrenta desafíos como la falta de espacios para entrenar y las limitaciones en el número de jugadores. “Si algunos de nuestros jugadores no pueden asistir, nos quedamos con un equipo muy reducido”, comenta Maxime. Sin embargo, la pasión que sienten por el juego y la **comunidad** que han formado continúan impulsándolos a seguir adelante.
La conexión entre las diferentes asociaciones en Pontault ha sido vital para el crecimiento de ASLS. “Al unirse a nuestro equipo, se convierte en parte de una verdadera familia”, concluye Maxime, subrayando la importancia de compartir experiencias y crecimiento personal juntos.
