**Apple** ha solicitado formalmente a la **Unión Europea** que abrogue el **Reglamento sobre los Mercados Digitales** (DMA, por sus siglas en inglés). Esta ley, que entró en vigor el año pasado, busca poner fin a los abusos de posición dominante por parte de las grandes empresas tecnológicas. Desde su implementación, Apple ha criticado de manera constante esta normativa, alegando que ha afectado negativamente los servicios ofrecidos a los usuarios de sus dispositivos.
En su contribución a una consulta iniciada por la **Comisión Europea**, Apple afirmó que el DMA no solo ha deteriorado la calidad de los servicios que proporciona, sino que también ha expuesto a los consumidores a riesgos que anteriormente estaban mitigados. “El DMA debería ser derogado y reemplazado por una legislación más adecuada”, declaró la compañía con sede en **Cupertino**, California.
Si la eliminación del DMA no se efectúa, Apple ha propuesto un conjunto de cambios significativos, comenzando por la creación de una agencia de regulación que opere de forma independiente a la Comisión Europea, encargada de hacer cumplir estas normas.
Des escucha limitada
Apple argumenta que la regulación ha llevado a la compañía a limitar ciertas funciones en sus productos para que cumplan con los requisitos impuestos por la UE. Tal es el caso de los nuevos **AirPods Pro 3**. La empresa ha tenido que eliminar la función de traducción automática “live”, que es uno de los principales atractivos de estos nuevos dispositivos. Esto, según Apple, va en contra del objetivo declarado del DMA, que es impulsar la innovación en beneficio de los consumidores.
Además, Apple se opone a la apertura de sus dispositivos a **tiendas de aplicaciones** alternativas y sistemas de pago diferentes al **App Store**, argumentando que estas opciones no cumplen con los altos estándares de seguridad y privacidad que la compañía ofrece a sus usuarios.
La empresa también ha señalado preocupaciones sobre el acceso a contenido inapropiado. Según Apple, el DMA ha permitido que aplicaciones pornográficas sean accesibles en los iPhones, exponiendo a los usuarios, especialmente a los menores, a riesgos innecesarios.
Una multa de 500 millones de euros en abril
Tradicionalmente, Apple ha construido su éxito sobre un ecosistema cerrado donde controla todos los aspectos de la experiencia del usuario, citando la **seguridad** y la mejora de la comodidad como razones. Sin embargo, esta estrategia entra en conflicto directo con las estrictas normas de competencia europeas que el DMA busca implementar.
El DMA, que fue adoptado por la UE en 2022 y se aplicará de manera efectiva a partir de marzo de 2024, establece multas que pueden ascender al **10% de los ingresos** anuales globales de la empresa en cuestión, y hasta **20% en caso de reincidencia**.
Apple ya ha enfrentado las consecuencias de este marco regulatorio. La **Comisión Europea** le impuso en abril de este año una multa de **500 millones de euros** por cláusulas abusivas en su **App Store**. Esta sanción, que la compañía ha apelado, fue la primera contra un gigante tecnológico bajo la nueva legislación.
Aparte de estas sanciones, Apple también está bajo investigación en el marco de la regulación de **Servicios Digitales** (DSA) de la UE, que establece obligaciones sobre plataformas digitales para proteger a los usuarios de contenidos ilegales y peligrosos.
La postura de Apple ante el DMA refleja una batalla en curso entre la innovación tecnológica y la regulación gubernamental. Si bien la compañía argumenta que las restricciones impuestas afectan negativamente a los consumidores, la UE continúa defendiendo la necesidad de un marco normativo que garantice la competencia justa en el sector digital. La evolución de esta disputa podría tener un impacto significativo en el futuro de la regulación digital en Europa y en la forma en que las empresas tecnológicas operan en el viejo continente.
