Lanzado en mayo de 2025, « el **último llamado** » de la **fragata L’Hermione** a los donantes no ha sido suficiente para evitar la inminente perspectiva de un naufragio financiero. Al mando de la fragata construida en **Rochefort** (Charente-Maritime), la **asociación Hermione-La Fayette** ha sido colocada en **redress judiciaire**.
Flanqueados por un **mandatario judicial**, sus miembros disponen ahora de seis meses para salir de esta crisis. « Lejos de significar el fin de una aventura, este procedimiento de protección debe permitir a la asociación el tiempo necesario para consolidar sus respaldos y obtener nuevos para finalizar los trabajos », afirma la asociación en un comunicado respaldado por la totalidad de sus **socios institucionales** – la **región de Nueva Aquitania**, el **departamento de Charente-Maritime**, la **ciudad** y la **aglomeración de Rochefort**.
Este plazo parece decididamente optimista, dado que las finanzas de la asociación están **exangües**. Según nuestras informaciones, su **tesorería** no le ofrecería más que unas pocas semanas de respiro, en modo de **apnea**. Al frente, un iceberg: la promesa de una… **liquidación judicial**.
Una factura de 10 millones
Afectada por **hongos** y **inmobilizada** en **cale seca** en el puerto de **Bayona** desde 2021, « L’Hermione » ha tenido dificultades durante años para movilizar a los donantes. Más de **5 millones de euros** ya han sido inyectados en estas reparaciones. Pero la factura total se eleva a **10 millones de euros**.
Las **colectividades públicas** han abandonado el barco desde hace tiempo, después de haberlo sostenido a pulso (en forma de ayudas directas y garantías de préstamos, entre otros). Las primeras señales de **SOS** se emitieron desde el verano de 2024. Por falta de **liquidez**, el **astillero del Guip** (Finistère) y el **grupo Asselin** (Deux-Sèvres) suspendieron entonces su participación en el proyecto. La asociación Hermione-La Fayette ha minimizado desde entonces la magnitud de la **tormenta**, convencida de que toda fisura abierta en su comunicación haría huir a los donantes y grandes **mecenas**. La reestructuración decidida por el tribunal judicial de **La Rochelle** es considerada como una « **medida positiva** » por la asociación. « Aún es posible ver a « L’Hermione » desempeñando el papel de **navío de paso**, conectando simbólicamente a Francia y los Estados Unidos a la vista de los **Juegos Olímpicos de 2028** », escribe. « **Lunar** », susurra una fuente conocedora del caso.
¿Creer en los milagros?
La presidenta (Horizontes) de **Charente-Maritime**, **Sylvie Marcilly**, anhela una « solución favorable » para salvar « este **monumento emblemático** de nuestro departamento ». Pero la funcionaria, que ya garantiza un préstamo de **150,000 euros**, no aportará un céntimo más. « No tengo los medios. Tengo que cerrar mi **presupuesto** para 2026 », resume Sylvie Marcilly. « Junto a « L’Hermione », las otras colectividades tampoco se moverán más y ya piensan en el **futuro**. ¿¿Museo barco?? ¿¿Barco desmantelado?? Nadie se atreve aún a pronunciarse sobre el **futuro** del velero cuyo **madera** y **equipamiento** valen intrínsecamente millones.
« La **cáscara** de « L’Hermione » está reparable y reparada en más de **50%**, no es imaginable que el trabalho realizado por nuestros **artesanos** franceses no sea reconocido y que esta **obra maestra** (…) desaparezca », subraya **Marc de Briançon**, el presidente de la Asociación Hermione-La Fayette, quien aún espera « reescribir una **gran historia** ». Otros prefieren creer en los « **milagros** ».
El futuro de « L’Hermione » es incierto y plantea preguntas sobre la supervivencia de este emblemático navío. La combinación de la falta de recursos, el desinterés de las instituciones y la necesidad de reparaciones significativas deja a la asociación en una situación precaria. Sin embargo, el deseo de muchos por preservar este símbolo de la historia marítima y cultural sigue vivo. La historia de L’Hermione no solo es una historia de desafíos financieros, sino también de la esperanza en la capacidad de las comunidades para unirse y encontrar soluciones que permitan mantener viva su rica herencia.

