¿A quién no le ha pasado alguna vez? Pasear por la ciudad, sentir de repente una **necesidad urgente** y no encontrar baños disponibles o cercanos. Este problema es especialmente complicado para las **personas mayores** o aquellas con **discapacidad**, y la ciudad de Nancy (Meurthe-et-Moselle) ha decidido abordar esta situación, solicitando la colaboración de cafés y restaurantes. Desde principios de septiembre, en una docena de ellos es posible utilizar sus baños sin necesidad de consumir. Este servicio se suma a los **treinta y siete baños públicos** que ya existen en Nancy.
Según Marc Tenenbaum, médico generalista y **adjunto al alcalde**, se trata de una cuestión de **sentido común** y de **salud pública**. “En términos de salud y dignidad humana, es indispensable. Para algunas personas mayores, es una razón más para no salir de casa. Es importante que todos estén en igualdad de condiciones. Esto afecta a todas las personas que tienen urgencias. Es un compromiso tranquilizador para los comerciantes, para evitar abusos”, afirma Tenenbaum.
El médico también menciona el **envejecimiento** de la población. “Hay que anticipar este tipo de problemática y eliminar los obstáculos que se presentan en la vida diaria de nuestros mayores”, sostiene.
« Una necesidad real »
“Las **sanisettes** (baños automáticos), muchos ancianos no se atreven a entrar, por miedo a quedarse atrapados. Y dentro del **centro comercial** más grande de la ciudad, los baños son de pago”, añade Monique Boutet, presidenta del consejo de ancianos de Nancy, una instancia municipal participativa dedicada al bienestar de los **seniors**. “Este es un tema que puede parecer triviales, pero que responde a una **necesidad real**. Nos había preocupado y estamos encantados de que se esté materializando. Todos nuestros miembros opinan que es un gran avance”, comenta.
En el centro histórico, el café **Jeanne** se ha sumado a la iniciativa y está dispuesto a ir más allá. “Yo permito a las mujeres, sean jóvenes o mayores, porque considero que es más difícil para una mujer satisfacer sus necesidades. Por supuesto, también digo que sí a las embarazadas y a los niños”, explica Mickaël Letang, el gerente, quien también reconoce que es una manera de ser bien visto y atraer, en el futuro, a aquellas personas que no consumen en su establecimiento.
La iniciativa ha sido bien recibida por los vecinos de la zona, como Jean, de 82 años. “Yo vivo un poco más lejos. Solo hace falta que tenga un **imprevisto** y que deba salir un poco más de lo habitual para que eso me estrese. Ahora sé a dónde ir, pero por supuesto sin abusar, o tal vez me tome el tiempo de tomar una bebida después”, narra el octogenario.
“Esto puede salvar situaciones muy desagradables”, sonríe Élise, una mujer en sus treinta embarazada. “Durante el embarazo, la necesidad no avisa, y no me gusta ir a los baños públicos grandes de la ciudad, que a menudo no están limpios. Es una **iniciativa realmente buena**”, celebra.
Para poder identificar las empresas colaboradoras, se estará implementando una **señalización** que se colocará próximamente en las vidrieras de estos establecimientos, garantizando así que todos los que lo necesiten sepan adónde acudir.
En conclusión, esta iniciativa en Nancy responde a una necesidad apremiante que afecta a una parte significativa de la población, destacando la importancia de la colaboración entre la comunidad y los comercios locales. Al garantizar el acceso a baños limpios y seguros, se promueve la dignidad, la inclusión y el bienestar de todos los ciudadanos, especialmente de aquellos que más lo necesitan.



