
Con el regreso de la **lluvia** y las noches más frescas que anuncian la llegada del **otoño**, los amantes de los **hongos** se froten las manos. Los **céspedes** y otras **girolles** regresan a nuestros **bosques**, lo que deleita a los miles de franceses que aman la **recolección**, pero, recordemos, la **precaución** es fundamental al consumir hongos.
Cuando las **hojas muertas** forman un manto húmedo en el suelo, los más **sabios** saben que se pueden encontrar **tesoros** en el bosque, siempre que se sepa dónde buscarlos y cómo identificar lo que se encuentra. El entusiasmo por los hongos no es nuevo; hace 13,000 años ya se organizaban recolecciones en **Chile**. Hoy, la **Oficina Nacional de Bosques (ONF)** estima que cerca de 5,000 toneladas de hongos se recolectan cada año. Y aunque los más veteranos no fallan a la cita con el bosque, los más jóvenes también se están sumando a esta actividad.
La adrenalina de la búsqueda del tesoro
Cada vez hay más **talleres**, **salidas** y **asociaciones** que se crean para transmitir el amor por la **recolección salvaje** a las nuevas generaciones. Seducidos por la posibilidad de desconectarse en plena **naturaleza**, los jóvenes muestran un creciente interés por los hongos. En un artículo reciente de Ouest France, algunos revelan que redescubren las actividades que solían **despreciar** con sus **padres**, como **rompecabezas** o **paseos** en el bosque. Otros encuentran en la recolección la **adrenalina** de una caza del tesoro, acompañada de un imperativo de **discreción**. Como todo buen tesoro, los **céspedes** y otras **girolles** son muy codiciados, y algunos se vuelven ingeniosos para mantener sus “esquinas de hongos” en secreto. Algunos veteranos en **Ariège** confiesan que ya no toman el coche para ir a recolectar **boletus**, ya que “las personas del pueblo pueden identificar fácilmente la placa en el borde de la carretera…”
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Durante mucho tiempo, esta práctica estuvo reservada a los **conocedores**, pero ahora se democratiza, gracias al impulso de **asociaciones** de **micólogos** y aplicaciones que facilitan la identificación de los hongos. Sin embargo, hay que tener cuidado con el exceso de **confianza**; los accidentes son aún frecuentes y pueden ser, en los casos más graves, **fatales**. Según Santé.gouv, los hongos pueden causar ” **trastornos digestivos graves**, complicaciones renales, daños al hígado que pueden requerir un **trasplante**. Estas intoxicaciones pueden causar hospitalización en **cuidados intensivos**, y a veces conducen a la muerte”.
Los centros de **toxicología** han registrado 1,482 intoxicaciones entre el 1 de julio y el 31 de diciembre de 2023 en Francia. Entre ellas, 23 casos fueron **graves**, pero no se registraron muertes. Afortunadamente, estos números han ido disminuyendo desde 2021, un año que tuvo 4 muertes. De los 1,482 casos, 45 (3%) correspondían a **ingerencias accidentales** de menores de edad (30 casos menores de 10 años) o de adultos con problemas **cognitivos**, que habían comido un hongo en el jardín, en la escuela, en el parque o en la naturaleza sin que sus padres o cuidadores lo supieran, según el sitio del gobierno.
Un accidente puede ocurrir fácilmente
**Gisèle Bouchaya** ha trabajado arduamente para prevenir tales tragedias. Como farmacéutica formada en **micología**, hoy preside la **Asociación Micológica de Farmacéuticos del Suroeste (AMPSO)**. Recuerda haber vivido “el miedo de su vida” cuando vio a una persona presentándole su cesta para verificación. “Había una **amanita faloide**”, recuerda con **escalofríos**, uno de los hongos más mortales del mundo. Para esta apasionada, es imprescindible solicitar siempre una verificación, ya que hasta los hongos más conocidos pueden resultar **engañosos**. “La amanita muscaria es quizás el hongo más conocido, con su color rojo y manchas blancas: es el hongo de los **Pitufos**”, explica Gisèle Bouchaya. “Pero, una vez lavada por la lluvia, pierde sus manchas…”, advierte.
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“Antes, era una actividad secundaria, ahora me dedico a ello a tiempo completo”: sus mapas de **puntos de recolección** de hongos son un éxito.
Ella lamenta que hoy en día, los farmacéuticos dejen de lado esta especialización (que no es obligatoria), pero lo explica por un imperativo de **rentabilidad**. “No es gratificante para ellos, pasas 20 minutos analizando una cesta y no te pagan…”, analiza la presidenta del AMPSO.
Para todos aquellos que desean emprender la búsqueda de hongos con la llegada del otoño, algunos consejos: evitar las **bolsas de plástico**, que aceleran la **descomposición**, separar las diferentes especies, recolectar lejos de áreas contaminadas y siempre consultar en caso de duda, recuerda la ANSES.




