
El cáncer de pulmón: una realidad que afecta a más que solo fumadores
El cáncer de pulmón no es exclusivo de quienes fuman. Más del 10% de los cánceres broncopulmonares se presentan en personas que nunca han encendido un cigarrillo. Esta tendencia al aumento se relaciona con la contaminación del aire. La investigación Sherlock-Lung, publicada en la revista Nature, ha identificado efectos mutacionales directos de la contaminación en el desarrollo de esta enfermedad.
En Francia, aproximadamente 50,000 nuevos casos anuales de cáncer broncopulmonar son diagnosticados. En 2020, el 12.6% de los casos de cáncer de pulmón correspondían a personas no fumadoras, un dato considerablemente mayor al 7.2% reportado en el año 2000. El Pr. Nicolas Girard, oncólogo y neumólogo en el Instituto Curie (París), destaca que el aumento es especialmente significativo entre las mujeres, cuya relación con factores hormonales está siendo estudiada.
Tipos de tumores bronchopulmonares en no fumadores
Entre las personas que nunca han fumado, los cánceres de pulmón son predominantemente adenocarcinomas. Estas son tumores que se desarrollan preferentemente en los alvéolos pulmonares, en comparación con carcinomas epidermoides, que se presentan principalmente en las bronquias. La mayoría de estos tumores son catalogados como de tipo “no a pequeñas células”, que están asociados a mutaciones genéticas específicas.
El Pr. Girard explica: “Las personas no fumadoras muestran frecuentemente ‘alteraciones’ particulares en ciertos genes que pueden transformar una célula normal en cancerígena.” Entre estas mutaciones, se destaca la del gen EGFR, que se encuentra en aproximadamente el 50% de las neoplasias pulmonares en no fumadores, frente a menos del 10% en casos de fumadores. Otras alteraciones significativas incluyen las mutaciones ALK y ROS1, presentes en un 20% y 15% de los pacientes, respectivamente.
El impacto de la contaminación del aire
La contaminación del aire juega un papel en el desarrollo de cáncer de pulmón en no fumadores, como lo apuntan diferentes estudios epidemiológicos. Se ha relacionado la inhalación de partículas finas (menores o iguales a 2.5 micrones, PM2.5) con la creación de un microentorno inflamatorio en el parénquima pulmonar. Esto puede facilitar el desarrollo del cáncer al estimular la expresión de mutaciones ya presentes en un tejido sano, como las mutaciones espontáneas en el gen EGFR.
Una investigación francesa de 2024 que analiza datos de una cohorte amplia mostró un vínculo firme entre la exposición a la contaminación y el desarrollo de cáncer en no fumadores. Aquellos que viven en áreas con alta contaminación tienen un 50% más de riesgo de desarrollar cáncer de pulmón con mutaciones en el gen EGFR, un nivel de riesgo comparable al del tabagismo pasivo.
Identificación de firmas mutacionales relacionadas con la contaminación
El estudio Sherlock-Lung de la Universidad de California-San Diego y el Instituto Nacional del Cáncer ha reafirmado la noción de que la contaminación del aire incrementa la probabilidad de ciertas mutaciones clave en el ADN que fomentan el cáncer en no fumadores. Han identificado mutaciones como EGFR y KRAS, además de huellas moleculares de exposiciones pasadas.
Marcos Díaz-Gay, co-autor de este estudio, señala: “La contaminación incrementa el total de mutaciones, especialmente aquellas en vías ya conocidas que causan daño en el ADN.” Se ha observado también una relación dosis-respuesta: a mayor exposición a la contaminación, mayor cantidad de mutaciones se registraron dentro de los tumores. Este proceso también acelera el acortamiento de los telómeros, lo que facilita la multiplicación descontrolada de células y, por ende, el riesgo de mutaciones cancerosas.
Además, se debe considerar el radón, presente en el ambiente exterior, y el asbesto, que representan otros factores de riesgo para quienes no han fumado.
Las investigaciones continuarán siendo cruciales para desentrañar los mecanismos complejos que vinculan la contaminación del aire y el cáncer de pulmón, así como para encontrar estrategias efectivas de prevención y tratamiento para aquellos en riesgo. Reflexionar sobre la influencia de nuestro entorno será clave en la lucha contra esta enfermedad que desafía las percepciones tradicionales del cáncer de pulmón.



