El pasado **sábado**, una **incursión** alarmante de un **drone de combate** ruso ocurrió en el espacio aéreo de la **Roumania**. Este incidente se produjo durante un ataque ruso contra **infraestructuras** ucranianas cercanas a la **frontera**. Ante esta situación, las fuerzas armadas rumanas no tardaron en reaccionar, despachando dos aviones de **caza** F-16 para seguir el vuelo del **drone**. Durante aproximadamente **50 minutos**, los cazas rastrearon la trayectoria del dron que, en un inicio, se desplazó del **pueblo de Chilia Veche** hacia las cercanías de la ciudad de **Pardina**, para posteriormente regresar a Ucrania.
El ministro de Defensa rumano, **Ionut Mosteanu**, informó que los pilotos estaban listos para **derribar** el dron en el momento en que este volaba a baja altura. Sin embargo, antes de que se pudiese llevar a cabo la acción, el dron abandonó el espacio aéreo nacional. Paralelamente, **dos cazas alemanes** también estuvieron listos para intervenir en la situación.
Con una frontera terrestre de **650 km** con Ucrania, Rumanía ha sido testigo en varias ocasiones de Fragmentos de drones que han caído en su territorio desde el inicio de la **guerra de invasión** rusa en Ucrania. Sin embargo, nunca antes se había presentado una incursión de esta envergadura. Las autoridades del país han elevado su preocupación ante esta creciente amenaza.
La ministra de **Asuntos Exteriores** de Rumanía, **Toiu Oana**, convocó de inmediato al embajador ruso, **Vladimir Lipayev**, para expresar su **inquietud** sobre la situación. En un comunicado emitido por el ministerio rumano, se condenó lo que se describió como un **”acto inaceptable e irresponsable”** por parte de Rusia. Se hizo hincapié en la necesidad de que Rusia tome medidas para evitar futuras **violaciones** de la **soberanía** rumana.
90 minutos de sobrevuelo del territorio rumano
En su declaración, el ministerio demandó a la parte rusa que tomara las medidas necesarias para evitar que tales **incursiones** se repitieran en el futuro. La ministra subrayó que incidentes como este contribuyen a **escalar** la situación y aumentan las amenazas a la **seguridad** regional. Rumanía, como miembro de **OTAN** y de la **Unión Europea**, ha estado en constante comunicación con sus aliados sobre esta situación.
En su respuesta, el embajador ruso describió la protesta rumana como **”infundada”** y argumentó que no se había dado una respuesta adecuada a las interrogantes sobre la identificación del drone. La diplomacia rusa, en su argumentación, continuó apuntando hacia Ucrania, alegando que era una provocación deliberada por parte del régimen de **Kiev** para involucrar a otros países europeos en un posible conflicto militar contra Rusia.
En unas declaraciones previas al incidente, Lipayev había acusado a los **países** del “Occidente colectivo” de utilizar territorios cercanos a Rusia, como Rumanía, para involucrarse en el conflicto. Aseguró que la **militarización** de Rumanía estaba avanzando rápidamente y eso genera mayor tensión en el área.
Es relevante mencionar que los legisladores rumanos aprobaron recientemente una **ley** que permite a las fuerzas armadas derribar drones que violen ilegalmente el espacio aéreo del país en tiempos de **paz**. Sin embargo, este proyecto aún carece de las **normas** necesarias para su implementación efectiva.
Las tensiones entre Rumanía y Rusia continúan en aumento, reflejando la complejidad del conflicto en Ucrania y sus implicaciones para la seguridad regional. Este último incidente pone de manifiesto la necesidad urgente de abordar las amenazas que representan las violaciones del espacio aéreo y la importancia de que los países europeos trabajen conjuntamente para mantener la estabilidad en la región.
