
La “Policía de los Niños”: Un Método Controversial en la Crianza
En la era digital, surgen nuevas técnicas de disciplina que pueden ser tanto creativas como problemáticas. Una tendencia que ha ganado popularidad en las redes sociales es la “policía de los niños”, donde los padres simulan un llamado de un oficial de policía que amenaza con llevarse al niño si no se comporta. Este método ha llevado a debates acerca de su efectividad y sus implicaciones a largo plazo en el desarrollo emocional de los menores.
Bernard Van Berg / EyeEm / Getty Images/EyeEm
En las redes sociales, se han compartido videos de padres utilizando esta técnica para disciplinar a sus hijos.
El Miedo como Estrategia Disciplinaria
La técnica de llamar a la “policía de los niños” parte del supuesto que infundir miedo puede llevar a un cambio de comportamiento inmediato. Camille, madre de dos pequeños, admite haber recurrido a esta estrategia tras enfrentar una crisis con sus hijos. Según cuenta, una amiga le sugirió que la “policía de los niños” era eficaz. Al simular el llamado, su hijo se asustó y se comportó mejor después de esa experiencia.
Ésta es una realidad común: los padres, bajo presión, a menudo buscan soluciones desesperadas. Sin embargo, la psicóloga Virginie Piccardi advierte que el uso del miedo puede tener consecuencias negativas. Este tipo de reacción no se debe normalizar, ya que el niño podría desarrollar problemas con la autoridad.
El Paralelismo con otras figuras autoritarias
La psicóloga menciona que usar un tercero, como la policía, para disciplinar a un niño, es similar a invocar la figura del Père Noël o el Père Fouettard en la cultura popular. Esto sugiere un patrón educativo que a veces puede influir en la relación entre padres e hijos. A menudo, los padres evitan asumir su rol de autoridad y buscan delegar esa responsabilidad a otros, perpetuando un ciclo donde el niño puede no reconocer a sus propios padres como figuras de poder y consecuencia.
“Cuando un niño siente temor de decepcionar a sus padres, esto es bueno para su desarrollo”, aclara Piccardi. Sin embargo, cuando las represalias se vuelven el método primario de disciplina, eso genera un ambiente familiar tóxico.
Violencia Educativa y sus Consecuencias
A pesar de que algunos padres creen que la “policía de los niños” es una forma de disciplina ligera, hay quienes, como Marine Vautrey, la consideran una violencia educativa ordinaria. Según ella, la asimilación de reglas a través del miedo no es ideal. Este enfoque podría despojar al niño de la comprensión sobre por qué ciertas conductas son incorrectas.
“Cuando un niño actúa por miedo a ser castigado, la lección no se interioriza de manera efectiva”, sostiene Vautrey. A largo plazo, esto podría llevar a que los niños repriman sus emociones y no compartan sus experiencias con sus padres por temor a ser castigados.
El Riesgo de la Desconfianza
La utilización del miedo puede también socavar la confianza entre padres e hijos. Cuando un niño es amenazado con ser llevado por la policía, lo que está en juego es la confianza fundamental que deberían tener en sus cuidadores. La amenaza de un ser que en teoría debería cuidar de ellos (policía) puede crear ansiedad en el menor, generando dificultades en la relación familiar y afectando su desarrollo emocional.
Además, muchos padres que sienten que no tienen opciones efectivas para disciplinar a sus hijos, recurren a esta técnica como último recurso. Esto solo muestra un débil sentido de habilidades parentales y puede perpetuar la falta de comunicación y confianza en la familia.
Alternativas Saludables y Constructivas
Existen numerosas estrategias que pueden ser más efectivas y menos perjudiciales que simular un llamado policial. Por ejemplo, establecer consecuencias claras y justas, hablar abiertamente sobre las emociones, y ejemplo de modelos positivos de comportamiento pueden fomentar una relación más sana entre padres e hijos.
A medida que los padres enfrentan desafíos en la crianza, es esencial recordar que la comunicación abierta y el apoyo pueden ser más efectivos que el miedo. Si un padre se siente abrumado, buscar la ayuda de un profesional puede ofrecer estrategias válidas y agradables para manejar la disciplina familiar.
Esta práctica de la “policía de los niños” puede sonar creativa, pero también levanta varias alertas que deben tomarse en cuenta en el contexto de la crianza hoy en día.



