
Una familia entera ha caído gravemente enferma de manera **inexplicable** en Cagnac-les-Mines. Dos de los siete perros de la pareja también han sucumbido a lo que parece ser una **intoxicación** del aire de la casa. Desesperados, la familia lanza un **llamado** a la ayuda.
La lucha de una familia por la salud
Cagnac-les-Mines ha sido nuevamente escenario de un **drama** inexplicable. Desde hace un año, la vida de Sandra, Michael y su hija Ambre, de 9 años, se ha convertido en un verdadero camino de **calvario**. Estos tarnais, que residen desde hace diez años en una localidad tristemente célebre, han sufrido serias complicaciones de salud sin explicación aparente.
Desde 2015, la familia vive en una casa **restaurada** por ellos mismos, pero fue a partir de 2023 cuando la salud de Michael comenzó a flaquear. “Tenía intensos **dolores de cabeza** inexplicables”, confiesa el hombre de 38 años. Posteriormente, su pareja presentó síntomas similares y, dos meses después, Ambre comenzó a quejarse también.
Sin embargo, la madre de la familia ha sufrido las consecuencias más severas. Sus síntomas, que incluyen **dolores de cabeza**, **ardores estomacales**, **mareos** y **vómitos**, han sido tan intensos que ha requerido **hospitalizaciones** frecuentes en estado crítico.
Los perros también sufren: ¿culpa del aire de la casa?
Ningún médico, ni en el Tarn ni en Toulouse, ha logrado diagnosticar correctamente lo que afecta a Sandra. Ha recibido múltiples diagnósticos erróneos, desde gastritis hasta la **esclerosis múltiple**, y ninguno de ellos ha sido satisfactorio. “He hecho todos los test posibles y siempre ha sido negativo”, dice. Desgraciadamente, un hospital la sometió a tratamientos que le causaron **hepatitis** medicamentosa.
Frente al fracaso de la medicina convencional, se sugirió a la pareja que analizaran el agua de su hogar, sospechando de altos niveles de **plomo** o **arsénico**. Los resultados fueron normales, pero al consultar con el centro antitóxicos, se decidió analizar el aire de su casa. Utilizando un dispositivo de medición, descubrieron que las partículas finas en el aire superaban niveles **peligrosos**.

Desafortunadamente, dos de sus siete perros, unos chihuahuas, murieron súbitamente y los otros presentaron **problemas neurológicos**. Con el tiempo, se les sugirió que reconsideraran cualquier cambio en su hogar. Fue entonces cuando vinculaban sus enfermedades con los **insecticidas** usados en la casa, instalados el año anterior.
Resulta que poseían cuatro cajas de un potente insecticida llamado **Hexaflumuron**, definido como **tóxico** por la OMS. Una de estas cajas incluso se encontraba bajo la cama de su pequeña Ambre.
Al abrir la caja, Sandra recuerda: “No pudimos respirar, el olor era insoportable. El insecticida había estado en el aire durante meses”.

El exilio y el miedo a la muerte
Para el matrimonio, no hay duda de que el insecticida es la causa de su enfermedad. A pesar de ventilar constantemente la casa y aislar las cajas, su salud no mejora. “El aire de esta casa nos mata lentamente”, afirman desesperados.
Ante la urgencia de su situación, decidieron huir de Cagnac. Pasaron un tiempo en un camping y luego con amigos, pero la necesidad de regresar para la escuela forzó su vuelta, y notaron que los **síntomas** de la familia disminuían fuera de su hogar.
Sus continuos **descansos médicos** han sido un obstáculo para conseguir un nuevo alquiler, lo que les ha dejado atrapados en la casa donde vivir se ha vuelto **imposible**, tanto física como psicológicamente.
Ahora, la vida de esta familia ha degenerado en un “**cálido**” infierno. Sandra pasa sus días en su casa o en el hospital, luchando y **esperando** un milagro. Su temor de no sobrevivir ha cobrado cada vez más fuerza, y confiesa que le aterra que su hija y Michael tampoco lo hagan.
Ninguna autoridad ha acudido para revisar las cajas de insecticida. “Todos se pasan la responsabilidad”, lamenta la pareja. Ahora contemplan llevar su caso a la **medicina forense** para realizar un análisis más exhaustivo, pero con el proceso legal avanzando lentamente.
Desesperados, piden **ayuda** a quien pueda escucharlos y quieren alertar sobre la **toxicidad** de este producto para que nadie más enfrente una situación similar.





