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L’OMS recommande de ne pas consommer más de 5 gramos de sal por día.
SANTÉ – ¿Tropas, o muy poco? El **sal** está **omnipresente** en lo que consumimos. Sin embargo, este condimento tan amado, que resalta el sabor de nuestros platos y contribuye al buen funcionamiento del **cuerpo humano**, a menudo se señala como un enemigo de la salud.
La **Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, el Medio Ambiente y el Trabajo (Anses)** señala que el consumo excesivo de sal se reconoce hoy como uno de los **factores de riesgo** de **hipertensión arterial**, que puede llevar a diversas enfermedades **cardiovasculares**.
En promedio, los franceses consumen **10,78 gramos** de sal al día, el doble de la cantidad recomendada de 5 gramos (menos de 2 g de sodio) por la **Organización Mundial de la Salud (OMS)**. Este es un problema de salud pública, pero no debemos caer en el extremo opuesto, es decir, una **restrictiva** de este mineral. Una reducción drástica de sal también puede llevar a complicaciones, como destaca un artículo de la **BBC**.
Encontrar el equilibrio adecuado
El sodio contenido en la sal es esencial para el **equilibrio** de nuestro organismo. «Una **deficiencia severa** de sodio está asociada a la aparición de **edemas cerebrales**, que provocan malestares, náuseas, pérdida de conciencia y convulsiones», indica la Anses, advirtiendo que los más vulnerables son las personas mayores y aquellas con **enfermedades crónicas**.
«El sal es particularmente importante para las células que tienen actividad eléctrica, incluyendo todas nuestros **neuronas**, nuestro cerebro, nuestra columna vertebral y todos nuestros **músculos**. También es parte integral de la **piel** y de los **huesos**», dice Paul Breslin, profesor de ciencias nutricionales en la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, en una entrevista con la **BBC**. Presente en la sangre, el sudor, la saliva y la orina, el sal ayuda a mantener el agua en el cuerpo y el nivel adecuado de presión arterial. También facilita la absorción de **nutrientes esenciales**, lo que ayuda a prevenir el **agotamiento muscular**, el riesgo de **deshidratación** y la pérdida de apetito.
La sal en nuestra alimentación diaria
Entre el exceso y la insuficiencia, encontrar la **receta adecuada** no es tan sencillo. Pero no hay necesidad de alarmarse si ya has guardado el salero. De acuerdo con **Caroline Guillotin**, dietista en el servicio de nefrología del CHU de Nantes, dos gramos de sal son «naturalmente presentes en la **alimentación**».
Además, las costumbres alimenticias en Francia también influyen. Según la Anses, la mayor parte del sal consumido en el país proviene sobre todo del **pan** y las **biscottes**, seguido de la **charcutería**.
Por lo tanto, es esencial encontrar un equilibrio en el consumo de sal. Aumentar la **conciencia** sobre los niveles de sal en la alimentación puede ayudar a promover una mejor salud cardiovascular y **bienestar general**. Las guías de salud sugieren elegir productos con bajo contenido de sal y limitar el uso de alimentos procesados, que suelen contener cantidades elevadas.
No obstante, es importante recordar que, si bien el exceso de sal tiene efectos perjudiciales, su eliminación total de la dieta no es la respuesta. Un aporte moderado y consciente de este mineral puede ser un componente crítico para un estilo de vida saludable.



