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Racheté por una sociedad americana, este software espía israelí preocupa a los defensores de los derechos humanos y de la libertad de expresión.
La inquietante colaboración entre Paragon Solutions y el ICE
Recientemente, el gobierno de Estados Unidos ha otorgado un contrato de 2 millones de dólares a Paragon Solutions, un proveedor israelí de software espía. Este contrato, conocido como Graphite, permitirá a la Policía de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) rastrear, escuchar y acceder a la información de los dispositivos móviles de personas consideradas como amenazas a la seguridad nacional. Jack Poulson, un periodista especializado en tecnología, fue el primero en revelar la información, que ha suscitado intensas críticas tanto a nivel nacional como internacional.
Con esto, los agentes de ICE podrán tener acceso completo para hackear teléfonos celulares sin necesidad de obtener una orden judicial previa. Esto plantea gravísimos interrogantes sobre los derechos humanos y la privacidad de los ciudadanos, en especial en un contexto donde las políticas migratorias han sido objeto de críticas globales.
Graves preocupaciones sobre privacidad y derechos humanos
Desde que Joe Biden asumió la presidencia, se había congelado el contrato con Paragon debido a preocupaciones de seguridad y el temor de que pudiera violar las leyes americanas sobre derechos humanos. Sin embargo, la reciente reactivación de este acuerdo bajo el gobierno de Donald Trump ha desatado un torbellino de reacciones. Críticos han señalado que la utilización de Graphite podría facilitar abusos de poder y intimidación hacia las comunidades migratorias.
Además, las herramientas de espionaje como Graphite, que permiten al usuario acceder incluso a mensajes enviados a través de aplicaciones seguras como Signal, representan un peligro latente para la libertad de expresión y la seguridad de las personas. Este tipo de software es conocido por su capacidad de injerencia, y su uso por parte de un cuerpo como el ICE, que ya tiene un historial problemático en cuanto a la aplicación de sus políticas, preocupa a muchas organizaciones de derechos humanos.
Un precedente preocupante en la lucha por la libertad de expresión
Graphite no es un software aislado. En el pasado, se han reportado ataques a casi 100 periodistas y miembros de la sociedad civil mediante el uso de esta tecnología. En estos incidentes, muchos de los afectados eran activistas que criticaban las políticas migratorias de varios gobiernos, lo que pone en tela de juicio si la seguridad nacional realmente es la justificación para estos actos de espionaje.
El software es frecuentemente comparado con Pegasus, otro programa desarrollado por la empresa NSO Group, que ha estado en el centro de numerosas controversias. Se ha demostrado que Pegasus fue utilizado para espiar a figuras políticas, activistas y periodistas en todo el mundo, lo que abunda en la idea de que estas herramientas son particularmente peligrosas en manos de gobiernos que no están dispuestos a respetar los derechos fundamentales de sus ciudadanos.
Retos internacionales y la responsabilidad de las empresas tecnológicas
No es la primera vez que estos software espías son objeto de controversia. La Comisión Europea ha manifestado su preocupación por el uso de Graphite, al igual que otros programas de espionaje, afirmando que deben ser regulados para proteger la libertad de los medios. Recientemente, la Comisión condenó un ataque dirigido a periodistas en diciembre de 2024, instando a establecer regulaciones más estrictas que protejan a los periodistas europeos.
Es evidente que las tecnologías de vigilancia plantean desafíos éticos y legales complejos que deben ser abordados. La interacción entre las empresas tecnológicas y los gobiernos necesita ser transparente y estar sujeta a monitoreo riguroso para evitar abusos de poder.
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