
Putin, de 72 años, expresó a Xi y Kim que “con el desarrollo de la biotecnología, los órganos humanos pueden ser trasplantados de manera continua, y las personas pueden vivir cada vez más jóvenes e incluso lograr la inmortalidad.” Este tipo de afirmación plantea un interrogante: ¿Es respaldada por la ciencia o es simplemente un discurso político, del cual estos líderes son maestros?
¿Qué dice la ciencia sobre el anti-envejecimiento?
Para entender mejor la mortalidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que la esperanza de vida global al nacer era de 71.3 años en 2021. La persona que ostenta el récord de edad más avanzada es Jeanne Calment, de Francia, quien falleció en 1997 a los 122 años. Sin embargo, esto no necesariamente indica que hemos alcanzado los límites de la longevidad o que los científicos han llegado a un consenso sobre si existe un límite biológico en la duración de la vida humana.
“La discusión no está zanjada”, comentó Ilaria Bellantuono, investigadora en la biología del envejecimiento de la Universidad de Sheffield, en una entrevista con AFP. Las tasas de mortalidad eventualmente se estabilizan; de hecho, una persona de 115 años no tiene más probabilidades de morir que alguien de 105, según un estudio de 2018 publicado en la revista Science.
Un artículo de France 24 advierte que los datos sobre la longevidad extrema podrían ser engañosos, mencionando casos en los que personas falsificaron sus certificados de nacimiento para cometer fraude en pensiones.
¿Es el trasplante de órganos una opción para el anti-envejecimiento?
Putin, quien supuestamente se baña en sangre de reno por considerarse beneficioso para fortalecer el cuerpo y ralentizar el proceso de envejecimiento, va más allá al señalar que las personas podrían tener vidas más largas al reemplazar regularmente sus órganos en mal estado. Sin embargo, el profesor Peter Currie, líder internacional en medicina regenerativa de la Universidad Monash en Melbourne, declaró a Sydney Morning Herald que “eso no tiene base en un método o hecho científico”.
El envejecimiento es un fracaso sistémico que afecta a múltiples órganos, y simplemente reemplazar los órganos no necesariamente extenderá la vida, explica Currie. Además, el trasplante de órganos requiere que los receptores tomen potentes medicamentos inmunosupresores de por vida, lo que complica aún más la idea de que esta sea una solución viable a largo plazo.
Investigaciones sobre el anti-envejecimiento
Según un estudio de junio publicado en la revista Aging Cell, se ha demostrado que el medicamento rapamicina, que parece influir en el envejecimiento epigenético, aumenta la longevidad de varios animales, incluidos los ratones. Sin embargo, los mismos resultados no pueden afirmarse para los humanos.
A pesar de esto, existen tecnologías emergentes que podrían eludir este problema en el futuro. Según el London Times, Mikhail Kovalchuk, director del Instituto de Investigación Nuclear Kurchatov de Rusia y cercano aliado de Putin, ha instado a los funcionarios de salud a explorar la bioprinting en 3D. Esta tecnología utiliza geles de soporte, biomoléculas y células vivas en lugar de tinta para “imprimir” tejidos y órganos funcionales. Un riñón o corazón de reemplazo podría fabricarse con las propias células del paciente, eliminando así la necesidad de medicamentos inmunosupresores y la búsqueda de órganos donados. Según el Sydney Morning Herald, esta tecnología aún es joven pero está en desarrollo.
La búsqueda por la inmortalidad y el aumento de la esperanza de vida no solo incita interés científico, sino que también abre debates éticos y morales que podrían impactar en nuestra sociedad. ¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para extender nuestras vidas, y qué implicaciones tendría esto para las futuras generaciones? La ciencia continúa avanzando, pero es fundamental mantener una perspectiva crítica sobre estas afirmaciones y su base científica.




