La boxeuse algérienne **Imane Khelif**, récemment sacrée **championne olímpica** en los Juegos Olímpicos de París 2024, ha tomado una **decisión judicial** significativa al impugnar las nuevas regulaciones de la instancia **World Boxing**. Estos cambios exigen pruebas de **feminidad** a las deportistas, una medida que ha desatado controversia en el mundo del deporte.
Khelif, en el centro de un debate sobre su **género** durante los Juegos de París, ha planteado un desafío legal contra la prohibición que le impide competir en competencias internacionales sin someterse a un test **cromosómico**, de acuerdo con lo informado por el **Tribunal Arbitral del Deporte (TAS)**. La fecha de la audiencia aún no ha sido determinada.
En términos específicos, **Imane Khelif** busca la anulación de una decisión de **World Boxing** tomada a finales de mayo que le impidió participar en el torneo de **Eindhoven**, el primer evento bajo estas nuevas regulaciones. La boxeadora espera poder entrar a los **Campeonatos Mundiales** en **Liverpool**, que comienzan pronto, sin la exigencia del test.
Denuncias sobre su género
La solicitud de Khelif enfrenta un futuro incierto, pues el **TAS** ha indicado que no otorgará un efecto **suspensivo** a su apelación presentada el 5 de agosto. Esto indica que, al menos por el momento, sigue vigente la regulación que ella desea impugnar.
Según el TAS, las partes están actualmente intercambiando **mémoires écrits** y, con su consentimiento, se programará una audiencia. Cabe recordar que los procedimientos del TAS son confidenciales y las audiencias suelen realizarse a puerta cerrada.
Durante los Juegos de París, Khelif no solo enfrentó la presión deportiva, sino que también fue víctima de una **campaña de desinformación**. Se le lanzó un ataque injusto al ser presentada como un “**hombre que lucha contra mujeres**”. A pesar de esto, logró destacar y ganó la final en la categoría de -66 kg.
Un debate judicial sobre los tests genéticos
La solicitud de Khelif marca un momento crucial en el debate sobre la **validez** de los tests genéticos en el deporte. Esta cuestión ya había sido tratada en los Juegos Olímpicos entre 1968 y 1996, cuando tales pruebas eran un requisito para determinar el sexo biológico de los atletas.
Estos análisis, que incluyen pruebas **PCR**, pretenden asegurar que el acceso a las categorías femeninas esté condicionado a la ausencia del **”gen SRY”** en el **cromosoma Y**, un marcador de masculinidad. Este método ha sido defendido por sus promotores debido a su simplicidad.
No obstante, esta medida también excluye a las **atletas transgénero**, así como a algunas mujeres que siempre han sido consideradas de sexo femenino pero que presentan **cromosomas XY**. Estas condiciones caen dentro de lo que se conoce como **“diferencias en el desarrollo sexual” (DDS)** o **intersexuación**.
El caso de Imane Khelif no solo representa una lucha personal, sino que también plantea interrogantes sobre la **inclusión** y la **equidad** en el deporte. La comunidad deportiva y legal seguirá de cerca el desarrollo de este caso, el cual podría tener repercusiones importantes sobre el futuro de las regulaciones en el deporte femenino a nivel internacional.
