
La Corte Suprema de EE. UU. y el matrimonio igualitario
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La Corte Suprema americana va a decidir sobre el matrimonio para todos.
La reciente decisión de la **Corte Suprema de Estados Unidos** sobre el matrimonio igualitario ha generado una ola de incertidumbre que trasciende fronteras. Si esta corte decide revocar el matrimonio entre personas del mismo sexo, **no será simplemente un retroceso**; sería una señal de alarma para todos los avances en derechos humanos a nivel global. Así, el eco de las decisiones tomadas en EE. UU. **resuena fuertemente** en otras naciones, como ocurre en Francia, donde la lucha por la igualdad ha sido crucial en las últimas décadas.
En 2013, tuve el privilegio de ser el primero en casarme en Montpellier bajo la nueva ley que **promovía el matrimonio para todas y todos**. Aquel día simbolizaba el avance de la **igualdad en Francia**, pero la posibilidad de que este derecho sea revocado en el futuro es una idea desoladora. **¿Estamos acaso dispuestos a retroceder en nuestros principios republicanos**? La historia muestra que incluso lo que creímos inquebrantable puede desmoronarse rápidamente, y el peligro está más cerca de lo que creemos.
En el ámbito político, siempre ha existido una tentación de **deshacer los derechos conquistados**. En 2014, Nicolas Sarkozy prometió abrogar la ley sobre el matrimonio igualitario, un intento que en aquel entonces fue catalogado de **irresponsable y dañino**. Hoy, enfrentamos un resurgimiento de esas mismas promesas en un contexto **político polarizado** y con una extrema derecha que tiene más poder que nunca. Esto trae consigo una necesidad de movilización y una clara llamada a la acción.
Las voces del odio se intensifican
Los comentarios en redes sociales tras las decisiones de la Corte Suprema dejan en claro que existe una **oleada de violencia y odio** contra la comunidad LGBTQIA+. Las agresiones han ido en aumento, y las estadísticas reflejan una alarma justa sobre la violencia tangible y **organizada** que se cierne sobre nuestras comunidades. La **caza de brujas** contra nuestras identidades ya ha comenzado, reviviendo el miedo que creíamos extinguido.
El matrimonio igualitario no es un simple **regalo** de la sociedad, sino un pilar fundamental de la **igualdad**. La posible revocación de este derecho puede llevar a la erosión de otros logros sociales, como el derecho a la **adopción** y la *libertad de existir*. Cada paso hacia atrás reverbera y afecta a todos en la sociedad, no solo a quienes pertenecen a la comunidad LGBTQIA+.
Un llamado a la solidaridad global
Es crucial que los ciudadanos y activistas mantengan la **solidaridad** entre sí y con aquellas personas que luchan en otros lugares por sus derechos, sobre todo en EE. UU. Sus luchas son nuestras. Cada vez que se **revoca un derecho** en un país, se ve amenazada la **libertad global**. Además, el **impacto cultural** que tiene Estados Unidos en el resto del mundo hace que sus decisiones reverberen en sociedades más vulnerables a la intolerancia.
Es fundamental recordar que disminuir los derechos de las **minorías** debilita a toda la sociedad. Cuando se politiza la **igualdad**, se hace un llamado a toda la sociedad para defender lo que es justo. **No podemos ceder ante la revertibilidad de derechos** que han costado tanto esfuerzo y sangre. La lucha por la igualdad **no es negociable**; debe ser defendida con cada recurso disponible. Nos atreveremos a salir a las calles, a elevar nuestras voces y a luchar por un futuro más **justo y equitativo**.



