
A pesar de que se comparten los mismos **mascotas** y apodos, la pregunta que muchos aficionados se hacen es: ¿cuál es el verdadero “Death Valley”? En el centro del Estadio Memorial de Clemson, un letrero da la bienvenida con un mensaje claro, “Clemson Welcomes You to Death Valley”. Por su parte, el Estadio Tiger de LSU presenta un letrero similar que dice, “Welcome to Death Valley”.
¿Por qué se llama Death Valley al estadio de Clemson?
El apodo “Death Valley” de Clemson tiene su origen en la década de 1940. En ese periodo, Clemson inauguraba su temporada de fútbol con un juego en casa contra Presbyterian. En 1945, después de que Presbyterian derrotara a Clemson 13-12, los Tigers se vengaron con una aplastante victoria de 76-0. Tras esta derrota, el entrenador de Presbyterian, Lonnie McMillian, comenzó a referirse a la visita a Clemson como un viaje a “Death Valley”.
La Universidad de Clemson fue fundada en **1893** como una escuela militar, y muchos de sus estudiantes servían en las **dos guerras mundiales**. Su estadio, el Memorial Stadium, rinde homenaje a aquellos que sacrificaron sus vidas por su país.
La construcción del estadio comenzó en **1942** y fue mayormente realizada por estudiantes-atletas. En su primer partido, el estadio tenía una capacidad inicial de **20,000** asientos, que se incrementó a **53,000** en 1960 y alcanzó los **80,000** en 1983, acercándose a su tamaño actual. Hoy en día, el estadio tiene una capacidad de **81,500**, clasificándose como el 13.º estadio más grande de fútbol universitario entre los programas de División I.
¿Por qué se llama Death Valley al estadio de LSU?
El estadio de LSU, por su parte, originalmente era conocido como “Deaf Valley”. La creación de este apodo es incierta, pero se cree que tuvo origen en la década de 1950, inspirado por el ruido ensordecedor que generaba el público durante los partidos. Según ESPN, el término se popularizó en 1960 a raíz de un evento que involucraba a Thurman “Crowe” Peele, un excampeón de lucha libre de LSU, quien abrió una estación de servicio a poca distancia del estadio.
La leyenda dice que Peele se refirió a Tiger Stadium como “Deaf Valley”, ya que las paredes de su estación temblaban debido al bullicio de la afición. El apodo se consolidó en el **Sugar Bowl de 1959**, en el que LSU venció a Clemson 7-0, lo que generó que fans de LSU comenzaran a usar el término “Death” al referirse a su estadio, dado que habían ganado un partido contra un equipo que también tenía un “Death Valley”.
Sin embargo, el apodo no fue realmente adoptado hasta el famoso **Earthquake Game** el **8 de octubre de 1988**, cuando LSU sorprendió a Auburn con un marcador de 7-6. La intensa atmósfera dentro de Tiger Stadium fue tan poderosa que activó un sismógrafo en un laboratorio de geociencias situado a **1,000 pies** del estadio.
El estadio de LSU celebró su **centenario** en 2024. Construido en **1924**, su capacidad original era de **12,000** aficionados, una diferencia notable comparada con su capacidad actual de más de **102,321**, lo que lo convierte en el sexto estadio más grande del fútbol universitario. Además, curiosamente, en un tiempo sirvió como dormitorio para **1,500 estudiantes** y albergó a jugadores de fútbol durante las renovaciones de **Broussard Hall** en 1986.
La historia de estos dos estadios destaca no solo la tradición y rivalidad entre Clemson y LSU, sino también la evolución de la cultura del fútbol universitario en Estados Unidos. A medida que ambos equipos se preparan para su encuentro, los aficionados recordarán las particularidades de sus históricos “Death Valley”, convirtiendo el partido en un evento memorable para ambos programas.
