
Resultados del Referéndum sobre Energía Nuclear en Taiwán
El referéndum llevado a cabo en Taiwán sobre la posible reapertura de la central nuclear de Ma’anshan no logró cumplir con el umbral legal necesario para ser considerado válido. La votación, que se llevó a cabo el sábado pasado, arrojó aproximadamente 4.3 millones de votos a favor de la reapertura y cerca de 1.5 millones en contra. Para que la propuesta prosperara, era necesario que al menos 5 millones de votos fueran positivos y que superaran el número de votos negativos.
Contexto y Reacciones Políticas
La decisión de votar sobre la reapertura de la central nuclear se produce en un momento crítico para Taiwán, ya que el país ha cerrado por completo su operación de energía nuclear desde mayo, lo que ha intensificado las preocupaciones acerca de su dependencia de los combustibles fósiles importados para satisfacer sus necesidades energéticas. La Democracia Progresista (DPP), encabezada por el presidente Lai Ching-te, se opone a la reintegración de la energía nuclear a menos que se garanticen las medidas de seguridad y se aborden adecuadamente los problemas de disposición de residuos.
Por otro lado, el Kuomintang (KMT), principal partido de oposición, ha abogado por la reactivación de la planta, argumentando que el suministro continuo de energía nuclear es fundamental para la seguridad energética del país. A pesar de que la DPP ha respetado el resultado electoral, Lai hizo hincapié en que “la mayor preocupación en el debate energético de Taiwán es la seguridad.”
Preocupaciones sobre la Seguridad Nuclear
Desde que Taiwán operaba tres plantas nucleares en los años 80, el miedo a los incidentes nucleares ha crecido. El incidente de Three Mile Island, el vertido de residuos nucleares en tierras indígenas de Orchid Island y el desastre de Fukushima han dejado huellas imborrables en la percepción pública y política sobre la energía nuclear. En este escenario, dos plantas han cesado operación entre 2018 y 2023 tras la expiración de sus permisos, mientras que Ma’anshan se detuvo por la misma razón.
Curiosamente, la central que se había comenzado a construir en 2014 fue paralizada antes de su finalización, y en 2021, una propuesta para reiniciarla fue rechazada en otra votación. En este contexto, el creciente número de actividades militares de China en la región ha agregado más presión a las discusiones sobre la seguridad energética.
La Dependencia de las Energías Fósiles
En la actualidad, la mayoría de la energía de Taiwán proviene de fuentes fósiles. En 2022, el gas natural licuado (GNL) representó el 42.4% de la generación de electricidad, mientras que el carbón alcanzó el 39.3%. Por el contrario, las energías renovables solo aportaron un 11.6%, muy por debajo del objetivo gubernamental que busca alcanzar un 20% para 2025.
Esta dependencia de combustibles fósiles ha creado preocupaciones adicionales, dado que el país tiene reservas de GNL y carbón que solo serían suficientes para cubrir de 11 a 30 días respectivamente, según datos gubernamentales.
Implicaciones Futuras del Referéndum
Las decisiones tomadas en los referendos en Taiwán son válidas por un periodo de dos años, lo que significa que si un amplio respaldo popular hubiera favorecido la reapertura de la planta nuclear, el gobierno aún podría haber ignorado dicho resultado si las inspecciones de seguridad tardaban más de ese período. Un académico de la Universidad Soochow, Chen Fang-yu, comentó que “necesariamente, independientemente de si se apruebe o no, las decisiones irán al gobierno. Así que no habrá diferencia alguna.”
Conclusión
El panorama energético de Taiwán se presenta como un dilema complejo entre las necesidades de seguridad energética y las preocupaciones sobre la gestión de riesgos asociados a la energía nuclear. Con esta reciente votación, se pone de manifiesto que el debate sobre la energía nuclear no acaba aquí, y que la sociedad taiwanesa sigue anhelando un enfoque diverso y seguro hacia su futuro energético. Las decisiones que tome el gobierno en los próximos años serán cruciales para determinar el rumbo que tomará la isla en términos de sostenibilidad y autoabastecimiento energético.
