Después de meses de advertencias, la **ONU** ha declarado oficialmente la **hambruna** en **Gaza**, marcando así la primera hambruna que afecta al **Medio Oriente**. La situación ha captado la atención mundial y requiere una profunda reflexión sobre las causas, consecuencias y acciones que se están tomando para mitigar el sufrimiento de la población afectada.
El **Marco Integrado de Clasificación de la Seguridad Alimentaria** (**IPC**), un organismo de la ONU con sede en **Roma**, ha confirmado que una hambruna está en curso en la gobernación de **Gaza-Ciudad**. Además, advierte que esta crisis alimentaria podría extenderse a las gobernaciones de **Deir el-Balah** y **Khan Younès** para finales de septiembre.
¿Qué es la hambruna?
Según la **definición de las Naciones Unidas**, la hambruna se refiere a una **condición crítica** en la que una población enfrenta **malnutrición** generalizada y muertes relacionadas con el hambre debido a la falta de acceso a alimentos. Este fenómeno no es solo un indicador de la crisis alimentaria, sino que también refleja problemas estructurales en la región.
¿Cómo se mide?
El IPC, desarrollado durante la crisis en **Somalia** en 2004, es el **herramienta clave** utilizada por agencias humanitarias a nivel mundial, así como gobiernos y organizaciones no gubernamentales, para monitorear la **evolución de la hambruna** en áreas específicas. Este sistema se ha implementado tras la creación de un **asociación global** de 19 organizaciones que trabajan en conjunto.
¿Sobre qué criterios se basa?
Para considerar que una hambruna está en curso, el IPC establece tres criterios esenciales: Primero, al menos **20%** de los hogares deben enfrentar una falta extrema de alimentos. Segundo, al menos **30%** de los niños menores de cinco años deben sufrir de **malnutrición aguda**. Finalmente, el índice de mortalidad debe superar dos muertes por cada **10,000 habitantes** por día entre adultos y cuatro muertes por cada 10,000 entre niños.
¿Cómo se recogen los datos?
El IPC no recoge los datos de manera directa, sino que las **informaciones** son proporcionadas por sus **socios humanitarios** que operan en el terreno. Estas incluyen datos sobre *seguridad alimentaria, nutrición, mortalidad* y *estrategias de adaptación* utilizadas para obtener alimentos. En lugares inaccesibles, se han desarrollado encuestas telefónicas y el uso de **tecnologías satelitales** para recopilar información clave.
Tras la recolección, los expertos del IPC clasifican a la población en cinco categorías, desde el estrés mínimo hasta la fase de **catástrofe** o hambruna. La dramática situación en Gaza ha llevado a que más de **medio millón de personas** enfrenten condiciones **catastróficas**, la máxima gravedad según el IPC.
¿Cómo se decreta la hambruna?
El proceso de declaración de hambruna requiere que más del **20%** de las personas afectadas caigan en la fase cinco del IPC. En tales casos, se convoca al **comité de revisión de la hambruna** del IPC, compuesto por expertos en **nutrición, salud y seguridad alimentaria**. Tras un riguroso análisis de los datos, este comité determina si la clasificación de hambruna es justificable.
Este comité no solo analiza la situación actual, sino que también realiza proyecciones sobre la evolución de la crisis alimentaria en los próximos **tres a seis meses**. La situación en Gaza expone la necesidad urgente de **respuestas humanitarias** efectivas y sostenibles, dado que se prevé que la crisis continúe profundizándose si no se implementan medidas significativas.
La hambruna en Gaza es un recordatorio aleccionador de las realidades que enfrentan muchas comunidades en situaciones de conflicto. Mientras la comunidad internacional observa, es imperativo que se inicien acciones coordinadas para abordar no solo las necesidades inmediatas, sino también las causas subyacentes que perpetúan el ciclo de hambre y crisis en esta región.

