Le Conseil représentatif des institutions juives de France (Crif) se encuentra en el centro de la controversia tras solicitar la **cancelación del festival Rock en Seine**, programado para llevarse a cabo en Saint-Cloud, Francia. La razón de esta solicitud es la actuación del grupo irlandés Kneecap, que es conocido por su apoyo a la causa palestina y se ha enfrentado a acusaciones de respaldo al Hezbollah. El presidente del Crif, Yonathan Arfi, expresó su indignación en redes sociales, afirmando que “en mantener a Kneecap, los organizadores transforman Rock en Seine en un festival de la vergüenza”.
Arfi subrayó que esta situación profana la memoria de las **50 víctimas francesas** del ataque del Hamas el 7 de octubre y recuerda todas las víctimas vinculadas al Hezbollah, incluyendo a los **58 soldados franceses** que perdieron la vida en el atentado del Drakkar en **Beyrouth** en 1983. El representante del Crif sostiene que aunque los artistas pueden tener un compromiso político, “los apologistas del terrorismo no tienen cabida en festivales en Francia”.
Les Kneecap n’ont pas leur place à Rock-en-Seine
Hier, le groupe nord-irlandais Kneecap était jugé devant un tribunal à Londres pour “infraction terroriste” pour avoir brandi un drapeau du Hezbollah dans un concert et avoir hurlé “Vive le Hamas ! Vive le Hezbollah !”.
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— Yonathan Arfi (@Yonathan_Arfi) August 21, 2025
Aunque el grupo Kneecap era relativamente desconocido hace unos meses, su visibilidad ha aumentado significativamente debido a su activismo durante los conciertos, donde abogan abiertamente por la **causa palestina**. Durante el festival de **Glastonbury** en junio, el grupo acusó a Israel de ser un “estado criminal de guerra”. Liam O’Hanna, conocido como Mo Chara, uno de sus miembros, está siendo perseguido por “infracción terrorista” tras exhibir un **bandera del Hezbollah** en un concierto en Londres en 2024.
La región Île-de-France anula su subvención
En este contexto, la ciudad de **Saint-Cloud** ha decidido retirar su subvención de **40,000 euros** al festival Rock en Seine, un hecho sin precedentes. La región de **Île-de-France** también ha confirmado su decisión de anular su subvención de **295,000 euros** para el festival en 2025, anteriormente anunciada en junio. Además, se han cancelado ayudas indirectas de **150,000 euros** destinadas a la compra de entradas, especialmente para la juventud.
En mayo, la presidenta de la región Valérie Pécresse, de Les Républicains, pidió la **cancelación de la actuación de Kneecap**, enfatizando que el grupo enfrenta “pursuas judiciales en Reino Unido por apología del terrorismo”. Esta anulación es simbólica, dado que el presupuesto total del festival está entre 16 y 17 millones de euros este año.
A pesar de la controversia, Kneecap ha realizado conciertos en otros festivales franceses, como los **Eurockéennes** de Belfort y el **Cabaret Vert** de Charleville-Mézières, sin incidentes reportados. El director de Rock en Seine ha mencionado que “hubo discusiones” con el círculo de los artistas para clarificar sus posiciones y garantizar que “no habrá incidentes” durante el festival.
El ministro del Interior, **Bruno Retailleau**, advirtió en una carta que cualquier manifestación de **antisemitismo**, apología del terrorismo o llamados al odio será objeto de **pursuas judiciales**. Esta advertencia se produjo en respuesta a una **pregunta** de la diputada Caroline Yadan sobre la situación en la que se encuentra el festival.
El evento Rock en Seine es organizado por el gigante estadounidense de la **gestión de eventos AEG** y el grupo de negocios del francés **Matthieu Pigasse**, quien considera que la actuación de Kneecap plantea un desafío a la **libertad de creación y expresión** en el arte y la música.
El caso de Kneecap en el festival Rock en Seine pone de relieve la tensión entre la libertad de expresión y las responsabilidades jurídicas que los artistas enfrentan en la actualidad. Por un lado, la lucha por los derechos humanos y la justicia social se expresa a través del arte, mientras que, por otro, la seguridad y el respeto hacia las víctimas de conflictos pasan a un primer plano en el debate público. Esta controversia continuará resonando en las conversaciones sobre el papel de la música y los festivales en la sociedad actual.

