Cada **viernes** de 11 a.m. a 12 p.m., el jardín botánico del hotel-restaurante Ar Men Du en **Névez**, Finistère, ofrece una experiencia sensorial única. En sus **3,000 m²**, crece una profusión de **plantas aromáticas**, **verduras** y ** flores** que el chef **estrella Michelin**, Jérôme Gourmelen, utiliza para realzar sus platos. Este jardín es un espacio donde la naturaleza y la gastronomía se entrelazan para ofrecer una experiencia culinaria incomparable.
El jardín fue creado en **2019** gracias a la visión de la **arquitecta** Véronique Pélissier y de la **paisajista botanista** Claire Tanguy. “Era necesario tener un jardín tanto para los humanos como para los animales, incluyendo a los **pájaros**. Hemos seleccionado cuidadosamente las plantas con este propósito”, señala Tanguy, quien previamente trabajó en distintos jardines renombrados en **Touraine**. Este espacio verde no sólo pretende ser un lugar de cultivo, sino también un hogar para la biodiversidad.
El diseño del jardín de Ar Men Du se divide en varias secciones: **huerto**, **aromático** y **salvaje**. “Es fundamental para el restaurante contar con productos frescos in situ”, enfatiza la botanista. “Es el concepto del jardín a la mesa. Esta área se cultiva en **permacultura**, lo que significa que el suelo siempre está cubierto y hay una continua diversidad de plantas presentes. No generamos residuos vegetales; utilizamos astillas de madera y cáscaras de **sarraceno** para enriquecer el suelo.” Además, dado que los lapines son abundantes y muy **gourmands**, algunas plantas están protegidas y camufladas entre otras especies.
Entre las plantas que aquí crecen, se encuentran lechugas de la variedad “**Little Jem**”, flores **comestibles** como caléndulas y capuchinas, junto con **hemerocallis**, ideales para acompañar al **caviar**. También crecen **coles perennes**, **papas** y **arroces púrpuras**, cuya textura y sabor son comparables a los de la **espinaca**. “Los visitantes pueden llevarse a casa un paquete de semillas”, agrega Claire Tanguy, ofreciendo a todos la oportunidad de llevar un pedazo de este jardín consigo.
Sabores cítricos y aromas de cacao…
El área aromática del jardín es un auténtico **Edén olfativo**. Aquí, se pueden degustar las hojas de las plantas y disfrutar de sus sorprendentes sabores. “Algunas de ellas pueden confundirse con malas hierbas, a simple vista, pero son completamente diferentes”, explica Tanguy. Una de las más raras es el “**cosmos chocolate**” (*cosmos atrosanguineum*), que emite un aroma a cacao en días soleados. Este tesoro vegetal está protegido cuidadosamente de los pájaros y otros roedores atraídos por su peculiar sabor. “También usamos muchas plantas aromáticas para preparar tisanas y **siropos**, como la **monarda**, que tiene un sabor **citrón**”, agrega.
Cerca de este espacio, se encuentran **frambuesas**, **rhubarb** y un **frutal** con higos y manzanas, las únicas variedades capaces de sobrevivir en esta **costa salvaje**. “Contamos también con una sección realmente salvaje que llamamos el jardín de las **dunas**, y una pradera **mellífera**”, complementa Claire Tanguy, que sin duda es un refugio para diversas especies de **insectos polinizadores**.
Desde principios de **noviembre** hasta mediados de **febrero**, el jardín descansa un poco, pero siempre hay flores **invernales** que son cuidada diariamente por uno de los empleados del establecimiento. Este compromiso con el cuidado del jardín es esencial para mantener este espacio vibrante durante todo el año.
Claire Tanguy, por su parte, tiene muchas ideas para continuar enriqueciendo el jardín, incluyendo la introducción del **opuntia**, un tipo de cactus mexicano con **hojas carnosas**. Este cactus no solo es delicioso, sino que también puede ser utilizado como un **vegetal** o **fruto**, lo cual representa un nuevo sabor que el chef podrá incluir en su cocina.
Práctica: Para visitar el jardín botánico de Ar Men Du durante todo el año, es necesario hacer una reserva llamando al 02.98.06.84.22.
En el jardín botánico de Ar Men Du, la colaboración entre la naturaleza y la gastronomía marca un camino hacia un estilo de vida más sostenible. Los visitantes no solo disfrutan de un espacio hermosamente diseñado, sino que también son parte de un movimiento que promueve la biodiversidad y los productos locales. La experiencia no termina solo en la vista, sino que cada elemento del jardín invita a una exploración sensorial que deleita el alma.


