Los ríos que nos dan vida y su futuro incierto
El agua es un recurso vital para todos los seres vivos. Desde los ríos que nos proveen de agua, hasta los lagos donde pescamos y el agua subterránea que alimenta nuestras granjas, estos recursos están desapareciendo silenciosamente. Esta situación no solo se manifiesta en campos áridos y embalses vacíos. Un nuevo estudio ha revelado que la disminución de las masas de agua en los continentes se ha convertido en el principal motor del aumento del nivel del mar en todo el planeta.
Según la investigación publicada en Science Advances por un grupo de expertos liderados por Hrishikesh Chandanpurkar de la Universidad FLAME en India, enormes cantidades de agua terrestre están drenando hacia los océanos, inclinando el balance hídrico global de formas sin precedentes.
Datos satelitales que revelan un planeta en sequía
A través de dos décadas de mediciones satelitales del GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment) de NASA y su misión sucesora, el equipo de investigación reconstruyó cómo ha cambiado el almacenamiento de agua terrestre desde 2002. Los resultados son alarmantes: las áreas continentales que están experimentando sequía están aumentando a un ritmo de casi el tamaño de California cada año. Por el contrario, las zonas húmedas no están creciendo lo suficiente como para compensar esta pérdida.
“Las áreas secas están secándose más rápido de lo que las húmedas están humedeciéndose“, advierten los investigadores, enfatizando que este cambio es tanto acelerado como ampliado.
Destino del agua perdida
El análisis también encontró que gran parte del agua desaparecida ha terminado en los océanos, donde ahora contribuye más al aumento del nivel del mar que las capas de hielo del planeta. Las pérdidas son especialmente notables en regiones de alta latitud como Canadá y Rusia, donde el deshielo del permafrost y los glaciares están liberando agua almacenada. En las regiones no glaciares, hasta un 68% de la disminución se atribuye directamente a la degradación humana del agua subterránea.
La razón: presión humana sobre el agua subterránea
A través de muchos continentes, la agricultura sigue siendo el principal motor de la pérdida de agua subterránea. El Valle Central de California, que suministra el 70% de las almendras del mundo, y las regiones de cultivo de algodón alrededor del antiguo mar de Aral en Asia Central son algunas de las más afectadas.
Con los patrones de lluvia volviéndose cada vez más erráticos debido al cambio climático, las comunidades están extrayendo agua de los acuíferos a un ritmo alarmante. Sin embargo, estas reservas de agua profundas no se están reponiendo con la misma rapidez con la que son drenadas.
“En este momento, el sobreexplotación de aguas subterráneas es el mayor contribuyente a la disminución del almacenamiento de agua terrestre”, señala el estudio, amplificando los riesgos de olas de calor, sequías y desertificación.
El resultado neto es una “doble jeopardía“: los continentes están perdiendo los recursos de agua dulce de los que dependen miles de millones de personas, mientras que los océanos suben más rápido y devoran las costas. Tres de cada cuatro personas ya viven en países donde la pérdida de agua dulce está empeorando.
Por ejemplo, en Inglaterra, el 2025 fue declarado como la primavera más seca en 132 años, con los embalses de agua tan bajos que estructuras centenarias, como un antiguo puente, emergieron nuevamente.
La advertencia
Los autores enfatizan que proteger el agua subterránea debe convertirse en una prioridad global. Incluso si la desaceleración del cambio climático sigue siendo un tema político complejo, se pueden implementar políticas para conservar y gestionar de manera sostenible el agua subterránea en este momento.
“Proteger el suministro de aguas subterráneas del mundo es fundamental en un mundo que se calienta y en continentes que ahora sabemos que están secándose”, concluyen.
Es vital que todas las naciones tomen conciencia sobre la urgencia de esta problemática y adopten medidas efectivas para garantizar el acceso a este recurso vital. La colaboración internacional, la innovación en técnicas de conservación y un enfoque hacia la sostenibilidad son imperativos en la lucha por un futuro donde el agua siga siendo un recurso abundante y accesible para todos.
