La **canción infantil** más famosa del mundo, « **Baby Shark** », ha sido objeto de disputa legal. La **Corte Suprema de Corea del Sur** dictó que la canción no incurre en **plagio**, cerrando así un capítulo en la batalla judicial que se extendió durante varios años. Esta resolución reafirma que la célebre melodía de Pinkfong es original y no copia otras obras.
La popularidad de esta canción es indiscutible. Con sus **pegajosas letras** y su ritmo contagioso, « **Baby Shark Dance** » se ha convertido en la **video más visto** en YouTube, alcanzando la astronómica cifra de más de **16 mil millones de vistas**. Para ponerlo en perspectiva, ese número es prácticamente el doble de reproducciones que tiene « **Despacito** » de Luis Fonsi y también supera significativamente a otras canciones populares infantiles como « **Wheels on the Bus** ».
18,500 euros reclamados
En 2019, el **compositor neoyorquino** Johnny Only inició una demanda en **Seúl** contra la compañía SmartStudy, hoy conocida como **The Pinkfong Company**. Only argumentó que la **canción** « Baby Shark », que data de **2015**, copia elementos de un tema que él había lanzado en **2011**. En su demanda, solicitó **30 millones de wons** (alrededor de **18,500 euros**), alegando que su obra había sido **violada** en aspectos cruciales como la línea de bajo y el ritmo.
La respuesta de SmartStudy fue clara: su versión de la canción se basa en una **melodía tradicional para niños** de América del Norte, que no está protegida por derechos de autor. Esto agregó una capa de **complejidad** a la disputa legal, ya que planteaba la cuestión de la **originalidad** en la música infantil.
En 2021, un tribunal de primera instancia aquitó a SmartStudy de todas las acusaciones. Esta decisión fue **confirmada en 2023** por la corte de apelaciones. Johnny Only, al no estar satisfecho con el veredicto, apeló, pero todos sus intentos fueron desestimados. Según los documentos judiciales revisados por **AFP**, todas las apelaciones fueron rechazadas y se ratificaron las decisiones del tribunal inicial.
A pesar de los avances en el caso legal, Neither Johnny Only nor The Pinkfong Company ha emitido comentarios significativos a los medios de comunicación. El desenlace de este conflicto ha alimentado el debate sobre los derechos de autor y la **originalidad** en la música, especialmente en el género infantil, donde las **melodías** tienden a ser **sencillas** y repetitivas.
En una entrevista con la **televisión pública canadiense CBC** en 2019, Johnny Only se defendió, afirmando que había creado su propia versión de « Baby Shark » en **2011**, basándose en una canción que narraba un ataque de tiburones. « **Yo fui el primero en hacer esto** (reescribir la canción), ¿saben? Y, en esencia, la versión de Pinkfong hace lo mismo », señaló durante esa conversación.
Este caso ha resaltado la **complejidad** del mundo de los derechos de autor en la industria musical. En un ámbito donde las **influencias** son inevitables y las canciones populares frecuentemente reimaginan melodías antiguas o folclóricas, la línea que separa el **plagio** de la **inspiración** puede ser difusa. La resolución de la Corte Suprema no solo tiene un impacto sobre Johnny Only y Pinkfong, sino que también influye en futuras consideraciones sobre la **propiedad intelectual** en la música, especialmente en un mundo tan globalizado donde la **canción infantil** ha tomado dimensiones inesperadas.

