El estuario más pequeño de Francia – alimentado por la Seudre – se encuentra en Charente-Maritime, entre La Tremblade y Marennes. Este lugar es un tesoro natural que ofrece una experiencia única a quienes buscan conectarse con la belleza de la naturaleza y el agua. En este contexto, Jérôme Zerrouki propone una manera original de explorar este hermoso paisaje: ¡a bordo de una pirogue polinesia!
A la cabeza de Esprit Paddle, un embarcadero situado en l’Éguille-sur-Seudre, este apasionado navegante combina su amor por el territorio y el nautismo a través de estas embarcaciones tradicionales. “Estos soportes son perfectos para nuestro entorno. Las pirogas, ya sean tahitianas o hawaianas, son ligeras y requieren poco esfuerzo”, asegura Jérôme, quien cuenta con cinco modelos en su flota.
Lo que es aún más fascinante es que Jérôme construye él mismo sus pirogas a partir de planes tradicionales. “Las cojas son de composite para uso comercial, pero todo lo demás está hecho en madera. Además, algunas pirogas pronto estarán equipadas con velas”, detalla este emprendedor, quien guía a sus clientes en paseos de una hora y media a través de paisajes serenos y llenos de biodiversidad.
Espectadores de la naturaleza
“Ofrezco paseos comentados sobre el patrimonio cultural y natural de la región. También organizo salidas para ver salir o ponerse el sol. Todo depende de los horarios de las mareas. Nos adaptamos a la naturaleza y nos convertimos en espectadores”, sonríe Jérôme, quien antes de dedicarse a esta aventura era bombero profesional.
Estas experiencias únicas tienen un costo de 30 euros por persona (25 euros para los menores de 12 años) y son accesibles desde los 5 años, ya sea en una piroga doble (similar a un catamarán, con capacidad para ocho personas) o a bordo de una piroga equipada con un balancín (para cuatro personas).
Además, este año Jérôme ha inaugurado su propia guinguette, orientada hacia el oeste, donde los visitantes pueden disfrutar de las vistas del atardecer mientras degustan especialidades locales.
En resumen, la experiencia de navegar por el estuario mediante las pirogas de Jérôme Zerrouki no solo es un viaje, sino una forma de explorar la riqueza natural y cultural de Charente-Maritime. Las combinaciones de actividades al aire libre, gastronomía local y la posibilidad de contemplar la naturaleza en su esplendor hacen de esta una alternativa única para los amantes de la naturaleza y la aventura.
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