
JULIEN DE ROSA / AFP
Pauline Ferrand-Prévot, Demi Vollering (à gauche) et Katarzyna Niewiadoma (à droite), sobre el podium final del Tour de Francia femenino 2025, en Châtel el 3 de agosto de 2025.
El ciclismo femenino ha estado en el centro de la atención tras el reciente éxito de **Pauline Ferrand-Prévot**, quien ganó su primer **Tour de Francia femenino**. Sin embargo, este triunfo ha levantado **debates** sobre la presión que enfrentan las atletas en relación con su peso y las expectativas físicas en el deporte. Durante su preparación para la competencia, Ferrand-Prévot reveló que había perdido casi 4 kilos, lo que generó inquietud entre sus colegas y en la comunidad ciclista.
La presión del peso en el ciclismo femenino
La pérdida de peso tuvo un propósito claro: aumentar su rendimiento, especialmente en montañas, donde cada kilogramo cuenta. Sin embargo, Ferrand-Prévot trató de tranquilizar a sus seguidores y críticos, afirmando que estaba bajo la supervisión de un **nutricionista**. Dijo: “No quiero permanecer así, sé que no es saludable al 100%.” Esta declaración ha generado diversas opiniones sobre si este tipo de sacrificio es realmente necesario para destacar en un deporte tan demandante.
Por su parte, la corredora **Demi Vollering**, quien fue la campeona del Tour en 2023 y ocupó el segundo lugar en 2025, enfatizó que “no es necesario ser extremadamente delgado para ganar“. Sus comentarios reflejan una crítica hacia la cultura de la delgadez que predomina en algunos deportes, destacando la importancia de valorar una **salud equilibrada** sobre las expectativas poco realistas.
El papel del sindicato y la salud de las corredoras
El sindicato de ciclistas profesionales, **The Cyclists’s Alliance**, expresó su preocupación sobre la atención que se presta a las mujeres en comparación con los hombres. Su comunicado destacaba la necesidad de proteger la salud de las corredoras y lamentaba que enfrenten una “atención desproporcionada” sobre su físicidad. Este punto es clave, ya que las corredoras deben ser conscientes de que su rendimiento no debe comprometer **su bienestar**.
Una de las preocupaciones principales es el **síndrome Red-S**, que implica un déficit energético relativo en el deporte. Este trastorno puede conducir a serios problemas de salud, incluidos desequilibrios hormonales y fracturas óseas. Expertos como la excorredora **Grace Brown** han abogado por cambiar las normas actuales para que las mujeres puedan competir mientras se mantienen saludables.
Normativas y cambio de mentalidad
La **Federación Internacional de Ciclismo** debe tomar nota de estas inquietudes y considerar implementar normativas que protejan a las atletas de los peligros del sobreentrenamiento y la **baja ingesta calórica**. En otros deportes como la **escalada**, hay reglas que impiden que los atletas con el síndrome Red-S compitan hasta que su condición mejore; este podría ser un modelo a seguir para el ciclismo.
La exigencia de un peso corporal bajo está presente en muchos deportes, pero la diferencia de enfoque en el **ciclismo masculino** es notable. Mientras que algunos hombres en el ciclismo profesional alcanzan niveles de delgadez extrema, la historia deportiva ha permitido que estos estándares sean aceptados con mucho menos escrutinio y crítica. Este doble rasero subraya la necesidad de un cambio cultural dentro del ciclismo.
La importancia de la salud mental y física
Además de la salud física, también es crucial **considerar el bienestar mental** de las ciclistas. La presión constante sobre el peso y la imagen puede llevar a trastornos alimentarios, ansiedad y depresión. Por lo tanto, es esencial desarrollar un **entorno de apoyo** en el ciclismo femenino, donde las atletas se sientan cómodas hablando sobre sus preocupaciones sin temor a represalias o juicios.
Mirando hacia el futuro del ciclismo femenino
El éxito de **Pauline Ferrand-Prévot** es un fruto del esfuerzo y la dedicación, pero también un llamado a la **reflexión** sobre cómo las atletas deben ser tratadas en el deporte. A medida que el ciclismo femenino continúa evolucionando, es fundamental que se establezcan **nuevas normas** y estándares que prioricen la salud y el bienestar por encima de las expectativas físicas.



