Las **celebridades** han estado explorando opciones alternativas tras la reelección de **Donald Trump** como presidente de los **Estados Unidos**. Un caso notable es el del humorista **Jimmy Kimmel**, quien compartió su perspectiva en un reciente episodio del podcast de su amiga **Sarah Silverman**. Durante la conversación, Kimmel expresó sus preocupaciones sobre la situación política actual y reveló que había tomado la decisión de obtener **la nacionalidad italiana** como un plan de contingencia.
«He conseguido la nacionalidad italiana», anunció Kimmel, anfitrión del célebre programa nocturno «**Jimmy Kimmel Live!**». A continuación, explicó que la situación en el país es **tan grave** como se había previsto, e incluso calificó la coyuntura como “increíblemente peor”. Sus palabras reflejan el desencanto generalizado de muchos en la industria del entretenimiento frente al panorama político del país.
A principios de este año, la agencia de noticias italiana **Ansa** confirmó que Kimmel había obtenido esta ciudadanía después de demostrar que contaba con **antepasados italianos**. Se menciona que su abuela, **Edith**, era originaria de **Candida**, ubicada en la provincia de **Avellino**. Este hecho resalta el vínculo cultural que muchos estadounidenses sienten con sus raíces europeas, especialmente en tiempos de incertidumbre política.
Donald Trump en guerra contra los humoristas
La decisión de Kimmel forma parte de un patrón observado entre varias **celebridades** estadounidenses. Por ejemplo, **Rosie O’Donnell** se mudó a **Irlanda**, mientras que **Ellen DeGeneres** y su esposa optaron por establecerse en **Inglaterra** justo después de la reelección de Trump, alegando que «la vida es mejor aquí». Esta tendencia de mudanza refleja un fenómeno más amplio en el que artistas y figuras públicas se sienten cada vez más desilusionados con la dirección del país y buscan refugio en otras naciones.
Trump, conocido por su **desdén** hacia los humoristas que critican su administración, ha mostrado poco interés en las voces divergentes que emergen en la televisión. **Stephen Colbert**, un conocido crítico del ex presidente, se enfrentó recientemente a la cancelación de su programa, lo que llevó a Trump a expresar su satisfacción por la noticia. «Me encanta que Colbert haya sido despedido. Su talento era aún inferior a su audiencia. He oído que **Jimmy Kimmel** sería el próximo. ¡Él tiene aún menos talento que Colbert!», comentó Trump, reflejando su postura de confrontación hacia lo que percibe como críticas injustas.
Durante el podcast, Kimmel también abordó la polarización que se ha intensificado en la sociedad estadounidense. A pesar de sus sentimientos negativos hacia aquellos que apoyan a Trump, Kimmel dejó entrever que está dispuesto a **abrir la puerta** para un diálogo constructivo. «Si quieres cambiar de opinión, es muy difícil. Admitir que te has equivocado es raro. Eres bienvenido», expresó, sugiriendo un enfoque inclusivo para fomentar el entendimiento en un clima de profunda división política.
El deseo de muchos artistas de considerar un “plan B” en el contexto de la reelección de Trump es un reflejo de la creciente ansiedad que sentirían sobre su futuro en un país donde las líneas ideológicas están cada vez más marcadas. A medida que algunas figuras de Hollywood buscan refugio fuera de Estados Unidos, esto podría señalar un cambio cultural significativo que no solo afecta a la industria del entretenimiento, sino que también podría influir en la percepción global de la **política estadounidense**. Este fenómeno podría tener un impacto duradero en cómo se percibe la cultura y los valores contemporáneos en el país.
