
La ley Duplomb fue promulgada este martes 12 de agosto por Emmanuel Macron. La ocasión de recordar los principales elementos contenidos en la versión final del texto.
La ley Duplomb ha sido objeto de controversia, particularmente por la eliminación de su disposición más cuestionada, que preveía la **reintroducción del acetamiprid**, un pesticida prohibido de la familia de los **neonicotinoides**. El presidente de la República, Emmanuel Macron, la promulgó según el **Diario Oficial** del 12 de agosto.
El 7 de agosto, el **Consejo Constitucional** había decidido censurar parcialmente el texto, argumentando que la reintroducción del acetamiprid era **contraria a la Carta del Medio Ambiente**, que forma parte de la Constitución desde 2005. Este punto fue defendido por el mundo agrícola, lo que llevó a más de dos millones de personas a firmar una **petición en línea** en el sitio de la Asamblea Nacional en las últimas semanas.
Nunca obstante, la ley fue finalmente promulgada, validando otras disposiciones contenidas en el texto. A continuación, se presentan las principales medidas.
Facilidades para el crecimiento de las **granjas intensivas**
El artículo 3 de la ley tiene como objetivo facilitar la creación de **edificios de cría intensiva**. Esto se logra mediante un **aligeramiento de los procedimientos de consulta pública** para la creación o ampliación de construcciones. En este sentido, la reunión pública será reemplazada por una **permanencia en el ayuntamiento** durante la investigación pública.
Además, el texto establece el aumento de los umbrales a partir de los cuales se requiere una **autorización ambiental** para los criadores. Por ejemplo, para un **gallinero**, el límite aumentará de 40,000 a 85,000 pollos; mientras que para una **granja de cerdos**, de 2,000 a 3,000 cerdos.
Una **presunción “de interés general mayor”** para las “mega-balsas”
Un tema sensible dado el contexto de **escasez de agua** por el cambio climático, la ley Duplomb también aborda el **almacenamiento del agua**. Según el artículo 5, habrá una presunción de **”interés general mayor”** en relación a la construcción de obras de almacenamiento que extraigan agua de los **acuíferos** para la **irrigación de cultivos**.
Esto facilitará, de igual manera, las **autorizaciones de construcción**, aunque con dos reservas planteadas por los magistrados del Consejo Constitucional. No se podrá extraer agua de **nappes inertielles** (acuíferos que se vacían o llenan lentamente) y, a pesar de la presunción de “interés general mayor”, seguirá siendo posible **impugnar un proyecto** ante la justicia.
Redefinición de los roles de la **Anses** y del **OFB**
La ley Duplomb inicialmente contemplaba la posibilidad de que el gobierno impusiera prioridades en los trabajos de la **Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación**, **Medio Ambiente y Trabajo (Anses)**, que desde 2015 evalúa la peligrosidad de los pesticidas y autoriza su entrada al mercado.
Este aspecto generó preocupación entre los **legisladores de izquierda** y los científicos, quienes lo consideraban un ataque a la **independencia de la Anses**. Sin embargo, se llegó a un compromiso, y el artículo 2 establece que la Agencia, al examinar la comercialización y uso de productos **fitosanitarios**, deberá considerar “las circunstancias agronómicas, fitosanitarias y ambientales, incluyendo climatológicas, que prevalezcan en el territorio nacional”.
Otro artículo, el n.º 6, señala que los agentes de la **Oficina Francesa de Biodiversidad (OFB)**, encargados de la policía del medio ambiente y a menudo en contacto con los agricultores, ahora están equipados con **cámaras individuales** que les permiten grabar **audiovisualmente** sus intervenciones.
En resumen, la ley Duplomb presenta un enfoque controvertido sobre la agricultura intensiva y el uso de pesticidas en Francia. A medida que se implementan estos cambios, será crucial observar cómo afectarán la agricultura, el medio ambiente y la salud pública.


