El tribunal de Estrasburgo ha estipulado una fecha límite para la presentación de proyectos de reestructuración de Novasco, que será a finales de septiembre, según lo indicado por Yann Amadoro, secretario de la CGT del comité social y económico (CSE). Este pronunciamiento es crucial, ya que se celebrará una nueva audiencia el 25 de septiembre para determinar el futuro de esta empresa siderúrgica.
Novasco, que se especializa en la producción de aceros especiales, sobre todo para el sector de la automoción, fue adquirida en julio de 2024 por el fondo de inversión británico Greybull Capital. Este fondo se comprometió a inyectar 90 millones de euros, junto con una aportación del Estado de 75 millones de euros. Sin embargo, según los sindicatos, solo se han desembolsado 1,5 millones de euros, lo que pone en peligro la reactivación de las operaciones de la empresa. Estaba previsto que se inyectaran 10 millones de euros adicionales a finales de agosto.
Una movilización prevista en septiembre
Novasco opera en cuatro sedes: Hagondange (Mosela), Custines (Meurthe y Mosela), Saint-Étienne (Loira) y Leffrinckoucke (Norte). La planta de Hagondange, que da empleo a 450 trabajadores, es la que se encuentra en mayor riesgo. “Es complicado para Hagondange”, admitió Yann Amadoro.
La situación de la empresa ya estaba debilitada debido a la caída en el mercado automovilístico, y se vio agravada por un grave accidente ocurrido en noviembre de 2024. En este incidente, se produjo la caída de una poche de metal en fusión que dejó a tres trabajadores heridos y resultó en un parón de actividad de siete semanas. “La duda ha invadido a la dirección”, declaró el mes pasado un portavoz de la empresa, mencionando la necesidad de 100 millones de euros para continuar con las operaciones.
El reinicio de las operaciones, programado para el 25 de agosto tras la pausa veraniega, se presenta incierto. “No hay trabajo”, observó un sindicalista que manifestó la creciente preocupación de los trabajadores. Este día está convocada una asamblea general para el personal, seguido de una “marcha ciudadana” programada para el 4 de septiembre en Hagondange.
El futuro incierto de Novasco
Novasco enfrenta una crisis profunda, donde la falta de inversiones y la incertidumbre en el mercado han forzado a muchos trabajadores a preguntarse sobre su futuro profesional. La escasa respuesta del fondo Greybull Capital, junto con el apoyo estatal, ha sido insuficiente para mantener la actividad. Se teme que, si no se toma una decisión pronta, la planta de Hagondange pueda cerrar sus puertas permanentemente, lo que afectaría gravemente a la comunidad local.
La necesidad de un enfoque estratégico para revitalizar las operaciones es más urgente que nunca. Esto incluye, quizás, una reevaluación de las estrategias de inversión y una mayor transparencia en la gestión del proceso de reestructuración. Las movilizaciones y asambleas que están previstas reflejan el creciente malestar entre los trabajadores y la necesidad de que se escuchen sus voces en este proceso crítico.
La situación de Novasco plantea importantes desafíos no solo para los empleados, sino también para la economía local. La incertidumbre sobre el futuro de la empresa subraya la necesidad de un enfoque robusto en la reactivación del sector industrial, especialmente en un contexto donde el mercado automovilístico está en constante cambio.
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