En la costa de **Calvados**, un trasfondo histórico se desvela, marcado por la **Estación Radar 44** en Douvres-la-Délivrande. Este sitio, que operó desde octubre de 1943, fue una pieza clave en la defensa de las costas francesas durante la Segunda Guerra Mundial. Un **radar Würzburg**, fabricado en 1942, resalta en este espacio de **35 hectáreas**, destacando entre la tecnología de su época. Philippe Renault, presidente de la Asociación de Amigos del Museo Radar, señala que este equipo era el mismo que operó en las estaciones de la región, brindando una visión privilegiada sobre la evolución de las técnicas de vigilancia militar.
El **Würzburg**, considerado el mejor radar de su tiempo, ofrecía una precisión sorprendente: a **60 km**, podía detectar objetos con una diferencia de tan solo **200 metros**. Esta tecnología superior hizo que los aliados se dieran cuenta de la urgencia de mejorar sus propios sistemas de radar tras la captura de uno en **Bruneval** en 1942. La presión aumentó y, a raíz de ello, las defensas alemanas en la región se reforzaron significativamente, movilizando a **180 soldados** en el norte de Caen, incluidos **nueve mujeres** que contribuyeron a las operaciones.
La estructura de la estación incluía una red de **búnkeres** conectados por trinchera, con un corazón operativas bien dotado. El puesto de comando, el más grande en el **Calvados**, se extiende a lo largo de **400 metros cuadrados** y se puede visitar actualmente. Dentro, se ha recreado la sala de coordinación de los **radars**, donde los datos se registraban sobre mapas, utilizando un sistema de calcas. Sin embargo, esta sofisticada tecnología sería desbordada por las fuerzas aliadas en la noche del **5 al 6 de junio de 1944**.
32 mil millones de francos habrán transitado por este búnker
Philippe Renault relata el desarrollo de la operación **Taxable**, un ingenioso plan diseñado para engañar a las defensas alemanas. En esta estrategia, aviones aliados soltaron **windows**, pequeñas piezas metálicas que simularon la presencia de una flota aliada en dirección a **Alta Normandía**, desviando la atención del verdadero desembarco. Gracias a la estación de Douvres, se erraron los reportes, contribuyendo a la sorpresa táctica que se logró el **Día D**.
De hecho, el 6 de junio, los radars de Douvres fueron bombardeados y destruidos. Para el 7 de junio, la estación fue rodeada, pero resistió gracias a la llegada de **70 soldados alemanes** que se habían replegado. La magnitud de la defensa fue tal que la estación se mantuvo en pie hasta el **17 de junio**, cuando finalmente las fuerzas aliadas lograron ocupar el sitio. Al entrar los británicos, hallaron dos tumbas, una alemana y otra británica, que simbolizan el respeto y la búsqueda de la paz.
La **Estación Radar 44** es hoy un museo que recibe entre **15,000 y 18,000** visitantes anuales. Este espacio no solo ofrece una visión de la historia de los radars, sino que constantemente se declassifican **archivos** que revelan detalles fascinantes aún desconocidos. Existen vestigios bajo tierra, como una ruta que conectaba el norte y el sur de la estación, identificada por un **georradar**.
Además, existe una historia picaresca en este lugar: la estación, convertida en una **banco de los Aliados**, manejó una cantidad astronómica de dinero en diversas monedas, incluyendo **francos franceses, belgas, coronas danesas, y reichsmarks alemanes**. En total, **32 mil millones de francos** habrían transitado por este búnker hasta el **25 de septiembre de 1944**. La visita culmina con la exposición de un radar móvil **SCR 584** estadounidense, cuya precisión superó al **Würzburg** diez veces, reflejando el avance tecnológico en el campo militar.
Práctica: la Estación Radar 44, museo de Douvres-la-Délivrande, está abierta todos los días en agosto de **10:00 a 19:00** y luego de **octubre a noviembre** de **martes a domingo, de 10:00 a 18:00**. El precio de entrada es de **7,50 euros**, con tarifas reducidas de **5,50 euros**, y acceso gratuito para niños menores de **10 años**. Más información disponible en el sitio web del museo.
La Estación Radar 44 no solo es un recordatorio del ingenio tecnológico de la Segunda Guerra Mundial, sino también un espacio de reflexión sobre los efectos de la guerra y la búsqueda de la paz. Con su rica historia, este museo continúa educando a las futuras generaciones sobre el valor de la memoria histórica.

