¿Una nueva amenaza de parte de Rusia? Moscú podría estar preparando un nuevo test de su misil de crucero a propulsión nuclear, conocido como el “9M730 Burevestnik”, según el Barents Observer, que se basa en varios indicadores.
Primero, las autoridades aeronáuticas rusas emitieron un Notam (comunicación a pilotos) para indicar el cierre de un espacio aéreo de aproximadamente 40,000 km² a lo largo de la costa oeste del archipiélago de Nueva Zembla, donde los rusos suelen llevar a cabo sus pruebas a gran escala.
Además, los datos del tráfico marítimo muestran movimientos coordinados con al menos cuatro barcos de apoyo, que previamente estaban anclados cerca del campo de entrenamiento de Pankovo y que han tomado posiciones de observación en el este del mar de Barents. Estos movimientos son consistentes con los protocolos de seguridad y monitoreo para un ensayo de misiles a gran escala.
Un misil de 12 m de largo
Por otra parte, varios cargueros han realizado entregas en Nueva Zembla en las últimas semanas, sugiriendo operaciones logísticas. También se han detectado dos aviones de vigilancia especializados de Rosatom, la empresa estatal rusa encargada de la energía nuclear, en aeródromos del archipiélago, lo que podría ser evidencia adicional de pruebas planificadas.
El misil 9M730 Burevestnik es una de las “superarmas” anunciadas por el presidente Vladimir Putin en 2018. Diseñado para garantizar la capacidad de Rusia de responder a cualquier sistema de defensa antimisiles, es un misil de crucero con propulsión y armamento nucleares. Calificado como un “Tchernobyl volador” en Estados Unidos, este misil de 12 metros de largo tiene un alcance ilimitado, aunque la información sobre su tecnología permanece en secreto.
Un incidente mortal en 2019
Este tipo de pruebas no está exento de riesgos. El Servicio de Inteligencia Noruego (NIS) destacó en su informe de evaluación de amenazas publicado el otoño pasado, que existían “riesgos de accidentes y emisiones radiactivas locales”.
En octubre de 2023, los servicios de inteligencia estadounidenses estimaron que Rusia había intentado 13 vuelos de prueba del Burevestnik, todos resultando en fracasos. Un ensayo en 2019 había llevado a una explosión durante una operación de recuperación de una fuente de propulsión nuclear en el fondo del mar. Varios especialistas de Rosatom perdieron la vida, y un nube de radiación resultante del incidente provocó un aumento temporal de los niveles de radiación en la ciudad de Severodvinsk (Rusia).
El desarrollo y la prueba de misiles nucleares son temas altamente sensibles en la diplomacia internacional. La reciente actividad de Rusia con el Burevestnik pone de relieve el creciente nerviosismo en torno a la carrera armamentista global. La comunidad internacional debe prestar atención a estos movimientos y considerar las implicaciones que pueden tener en la estabilidad regional y mundial. Mantener un equilibrio entre la seguridad nacional y la paz global es clave para abordar estos desafíos contemporáneos.

