
Donald Trump ha sorprendido al mundo al convertirse en una figura clave en las negociaciones de paz entre Armenia y Azerbaiyán. Este viernes, durante una reunión en la Casa Blanca, ambos líderes del Cáucaso del Sur afirmaron su compromiso de alcanzar una **paz duradera**, poniendo fin a un conflicto que ha perdurado por décadas.
Trump anunció que “Armenia y Azerbaiyán se comprometieron a poner fin a todos los combates para siempre, a abrir el comercio, los viajes y las relaciones diplomáticas, y a respetar la soberanía y la integridad territorial de cada uno”. Además, mencionó la **remoción de restricciones** sobre la cooperación militar entre los Estados Unidos y Bakú.
El presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, declaró que “hoy establecemos la paz en el Cáucaso del Sur”. Por su parte, el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, afirmó que este acuerdo simboliza “la apertura de un capítulo de paz”. Esta reunión fue un **hito significativo** en las relaciones entre ambos países, que arrastran un conflicto histórico.
Ambos líderes también expresaron su apoyo a Trump para que sea considerado para el Premio Nobel de la Paz. A finales de julio, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, había afirmado que “es más que tiempo que Donald Trump reciba el Nobel de la Paz”, citando varias mediaciones que realizó desde su retorno a la presidencia en enero.
Un conflicto de más de treinta años
La región del Alto Karabaj, reconocida internacionalmente como parte de Azerbaiyán, fue controlada por separatistas armenios durante tres décadas tras una guerra a principios de la década de 1990. Este conflicto resultó en el éxodo prácticamente total de los azeríes que residían allí.
Bakú logró recuperar parcialmente la enclave durante una guerra en 2020 y la tomó completamente en septiembre de 2023, lo que ocasionó la huida de más de 100,000 armenios. A comienzos de marzo, ambos países se habían puesto de acuerdo sobre un proyecto de tratado de paz, aunque Azerbaiyán exige que Armenia modifique su **Constitución** para renunciar formalmente a cualquier reclamo territorial sobre Karabaj.
El primer ministro armenio, Pashinyan, ha manifestado estar dispuesto a cumplir con la exigencia y planea realizar un referéndum constitucional en 2027. Sin embargo, esta perspectiva genera una profunda división en la población armeniana, que ha sufrido la pérdida del territorio conocido como **Artsaj**.
En conclusión, los recientes acontecimientos en el proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán marcan un importante giro en la política de la región. La mediación de Donald Trump y el compromiso de ambas naciones para alcanzar la paz indican una nueva etapa, aunque los desafíos persisten. La historia de conflictos y pérdidas en los Balcanes sigue siendo un recordatorio de que la paz no es solo la ausencia de guerra, sino un proceso continuo que requiere esfuerzo y diálogo constantes.



