
Según el **barómetro** de OpinionWay para Orisha Healthcare, el **92% de los médicos** y el **66% de los pacientes** utilizan o consideran utilizar **inteligencia artificial** (IA). Aunque la relación entre pacientes y médicos sigue siendo mayoritariamente positiva, existe el temor de una **deshumanización** creciente en la atención sanitaria. En este artículo, exploraremos los resultados de esta **estudio** sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mundo médico.
A primera vista, la relación entre los franceses y sus médicos parece resistir todas las **crisis**. El barómetro de OpinionWay realizado para Orisha Healthcare en julio de 2025 presenta un panorama **optimista**: el **96% de los pacientes** afirma mantener una buena relación con su **médico de cabecera**, y el **90%** considera que es **bien comprendido**. En el lado de los profesionales, el **99%** califica la relación como positiva, de los cuales el **58%** la describe como “muy buena”.
En una sociedad donde la desconfianza hacia las instituciones sigue en aumento —con solo un **44%** que confía en la justicia, el **31%** en los medios de comunicación y el **16%** en los partidos políticos—, la medicina se mantiene, por ahora, como un bastión de **confianza**.
Intensificación de las restricciones
No obstante, esta base sólida es menos estable de lo que parece. Detrás de esta adhesión subyacen líneas de **fractura**, alimentadas por expectativas más altas, la **disponibilidad** percibida en descenso y una presión creciente sobre los profesionales de la salud. Un dato alarmante es que uno de cada dos pacientes (**51%**) ha cambiado de médico en algún momento. Entre ellos, un tercio menciona un **falta de escucha**, el **27%** siente que no se le ha dado la oportunidad de expresar sus inquietudes, y el **21%** señala que se han sentido juzgados. Estos son señales de una relación que se fragiliza debido a la intensificación de las **restricciones**.
Desde el punto de vista de los médicos, la alarma ya ha sonado. El **92%** considera que las exigencias de los pacientes han aumentado en los últimos cinco años. El **78%** denuncia una **sobrecarga de trabajo** que impacta directamente en la calidad de la relación. Además, un **47%** menciona que las **gestiones administrativas** —como los reembolsos— ocupan tiempo que debería dedicarse a la atención médica. La conclusión es clara: la **empatía** no es compatible con la urgencia ni con las exigencias burocráticas.
46% de los médicos temen una deshumanización de la relación
En este contexto tenso, la introducción de la **inteligencia artificial** en la atención médica se presenta como un nuevo elemento a considerar. Según el barómetro, el **92% de los médicos** y el **66% de los pacientes** ya utilizan o contemplan el uso de la IA. Los pacientes la ven como una **herramienta** para comprender mejor los **diagnósticos**, anticipar consultas y aumentar su autonomía. Por su parte, los médicos la consideran un **apoyo** en la toma de decisiones, la detección de **señales débiles** y la **personalización** de los tratamientos.
Sin embargo, este entusiasmo ante la tecnología viene acompañado de una preocupación central: el **46% de los médicos** teme una deshumanización en la relación. La **tecnología** no puede reemplazar la calidez del **diálogo**, la singularidad de cada trayecto de vida y la importancia del **tiempo** en la atención médica. Sin embargo, es precisamente este tiempo el que escasea, absorbido por la **gestión de flujos**, la escasez de personal y las presiones **digitales**.
En este sentido, se plantea una **ecuación compleja**: ¿cómo integrar la IA sin que esta supla el vínculo humano? ¿Cómo preservar la confianza sin caer en la **tecnocracia**? La problemática no solo tiene un ámbito médico sino que da forma a la **definición misma del cuidado** en una sociedad en transformación, donde la **experticia** ahora se combina con los algoritmos, y donde el rostro del médico no debe convertirse en el de una pantalla.
La creciente integración de la inteligencia artificial en la atención médica refleja tanto los beneficios como los desafíos que esta tecnología trae consigo. Si bien puede ofrecer soluciones innovadoras y mejorar la precisión diagnóstica, es fundamental recordar que el lazo humano sigue siendo esencial en el proceso de sanación. La clave estará en encontrar un equilibrio entre la tecnología y la empatía necesaria para mantener relaciones sólidas y efectivas entre médicos y pacientes.



