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Después del juicio entre la empresa química y farmacéutica Bayer-Monsanto y la familia Grataloup, quienes acusan que su hijo sufre de graves malformaciones atribuibles a su exposición in utero al **glyphosate**, el tribunal de Vienne (Isère) declaró el jueves 31 de julio la acción judicial de los padres como **irrecebable**.
La **justicia** dictó el 31 de julio de 2025 que la demanda de los padres de **Théo Grataloup**, de 18años, de vincular sus malformaciones congénitas con la exposición de su madre al **glyphosate** durante el embarazo, no tiene fundamento. Este herbicida, clave en la producción de la multinacional **Bayer-Monsanto**, es objeto de controversia debido a sus efectos potencialmente dañinos.
La familia Grataloup, que inició acciones legales en 2018, buscaba confirmar un “lienzo de causalidad” entre el uso del herbicida y los problemas de salud de Théo. “Esta decisión es, por supuesto, una gran **decepción**”, declaró la familia en un comunicado tras conocer el fallo.
Los abogados de la familia han señalado su intención de apelar la decisión del tribunal, que se produjo después de una audiencia celebrada el 3 de abril en el tribunal judicial de Vienne (Isère).
Las demandas consideradas “irrecevables”
Théo nació con malformaciones graves, incluida la **fusión** del esófago y la tráquea, lo que ha requerido 55 operaciones para poder comer y hablar. Su madre, **Sabine Grataloup**, sostiene que el **handicap** de su hijo proviene del uso de **Glyper**, un genérico del herbicida **Roundup**, mientras estaba embarazada en agosto de 2006.
El tribunal determinó que las alegaciones de los Grataloup eran **irrecevables**, ya que no lograron probar que el producto de Bayer-Monsanto fue efectivamente utilizado. En su fallo, el tribunal argumentó que no existían pruebas suficientes, como **facturas** u otros documentos, que confirmaran la compra de Glyper en el periodo mencionado.
“Una certidumbre al 100% imposible”
El tribunal reconoció que aunque se consideraba que la madre de Théo utilizó un herbicida total basado en **glyphosate** durante el verano de 2006, esto no garantizaba que fuera específicamente el **Glyper**. “La certeza requerida no se podía alcanzar”, explicó el tribunal, lo que pone en evidencia la **dificultad** inherente a este tipo de demandas.
A pesar de la conclusión, el tribunal admitió que Bayer-Monsanto podría considerarse como el productor del producto en cuestión. La familia, en su comunicado, enfatizó las dificultades de obtener pruebas tangibles en casos de este tipo, donde no siempre es posible contar con un **testigo** o un **huissier** a la hora de usar el herbicida.
Bayer “toma nota del fallo”
Desde Bayer, que adquirió Monsanto en 2018, se emitió un comunicado manifestando que “lamenta que la justicia no haya valorado adecuadamente estas dificultades inherentes a los casos de este tipo”. Bayer también subrayó que esta decisión se produce tras más de siete años de **procedimientos legales** y en un contexto humano “doloroso”, el cual la empresa ha estado atenta.
Me Bertrand Repolt, uno de los abogados de la familia, destacó que, a pesar del fallo, hay un “primer punto positivo”, ya que Bayer/Monsanto ha sido reconocido como proveedor del producto. Sin embargo, advirtió que se deben presentar pruebas adicionales que demuestren la utilización de Glyper en 2006.
El caso de Théo Grataloup es uno entre muchos que ponen en el centro de atención el uso de productos químicos y su impacto en la **salud pública**. La **controversia** que rodea el herbicida glyphosate ha llevado a diversos gobiernos a considerar su prohibición, pero muchos agricultores argumentan que es esencial para la producción agrícola.
A medida que las discusiones sobre la regulación del glyphosate continúan, es importante considerar el impacto de estos productos en la salud a largo plazo. Casos como el de la familia Grataloup subrayan la necesidad de **investigaciones** exhaustivas y de una legislación que proteja a la población de posibles daños.
La historia de Théo Grataloup pone de relieve la complejidad que rodea las reclamaciones de responsabilidad en el uso de productos químicos y la importancia de contar con **pruebas** concretas. La búsqueda de justicia para aquellos que han sufrido como resultado de la exposición a productos químicos debe ir acompañada de un marco legal que considere tanto las dificultades de la **prueba** como el derecho a la **salud** de todos los ciudadanos.
La lucha de la familia Grataloup no solo es un ejemplo de la batalla legal contra empresas grandes, sino también un recordatorio de los desafíos que enfrentan muchas familias afectadas por el uso de productos agrícolas y la necesidad de un entorno más seguro para futuros generaciones.



