Donald Trump se ha manifestado en contra de los recientes cambios adoptados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2024, que buscan fortalecer la respuesta global ante pandemias. Según el gobierno estadounidense, estos enmiendas infringen la **soberanía** americana, lo que ha desatado un intenso debate en el ámbito político nacional e internacional.
Los países miembros de la OMS aprobados en 2024 modificaciones al Reglamento Sanitario Internacional (RSI). Este reglamento establece un marco jurídico que busca dar respuesta a las emergencias de salud pública, un aspecto que quedó evidenciado durante la crisis del COVID-19. A pesar de los llamados a la unidad y cooperación global, la respuesta de EE. UU. ha sido clara: se rechazan estos enmiendas debido a su percepción de amenaza a la autodeterminación.
«Colocaremos a los estadounidenses primero en todas nuestras acciones»
Las voces del liderazgo estadounidense, representadas por el ministro de Salud, Robert Kennedy Jr., y el secretario de Estado, Marco Rubio, han manifestado su descontento. La declaración emitida por ambos enfatiza que «estos enmiendas podrían obstaculizar de manera indebida nuestro derecho soberano a definir nuestra política de salud». Esta postura refleja un compromiso con las **libertades** individuales y una oposición a las directrices internacionales que perciben como intrusivas.
«Nosotros colocaremos a los estadounidenses primero en todas nuestras acciones, y no toleraremos ninguna política internacional que comprometa la libertad de expresión, la vida privada o las libertades individuales de los estadounidenses», expresa su comunicado. Este énfasis en la **soberanía** sugiere una posible era de aislamiento respecto a decisiones internacionales que podrían tener un impacto en la política interna.
Entre los enmiendas más controversiales se encuentra la incorporación de la noción de «**emergencia pandémica**», además de un llamado a mayores niveles de solidaridad y **equidad** en la respuesta sanitaria. Se trataba de un conjunto de medidas que surgió tras el fracaso de un intento de crear un acuerdo global más sólido en la lucha contra las pandemias, el cual fue finalmente alcanzado en 2025, pero sin la participación de EE. UU.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, lamentó la decisión de Estados Unidos de rechazar los enmiendas. En una declaración pública, subrayó que las enmiendas son claras respecto a la **soberanía** de los Estados miembros y que la OMS no tiene la autoridad para imponer confinamientos o medidas restrictivas similares.
Member States – State Parties to the International Health Regulations (2005) – have the right to decide whether or not to adopt and, subsequently, implement amendments to the IHR. We regret the US decision to reject the amendments adopted by consensus by the World Health Assembly… https://t.co/TM5DpesUwR
— Tedros Adhanom Ghebreyesus (@DrTedros) July 18, 2025
Durante la administración de Joe Biden, EE. UU. participó en las negociaciones en 2024, pero no logró alcanzar un consenso. La administración exigió mayores protecciones sobre los **derechos de propiedad intelectual** relacionados con las vacunas desarrolladas en el país. A pesar de las críticas actuales hacia los enmiendas, el exsecretario de Estado, Antony Blinken, había valorado positivamente esas reformas, considerándolas un progreso en su momento.
En resumen, el rechazo de Estados Unidos a los enmiendas adoptados por la OMS refleja una clara tensión entre la necesidad de colaboración internacional en la salud global y el firme compromiso del país con su propia soberanía política. Las decisiones que se tomen en este contexto no solo influirán en el manejo de futuras pandemias, sino que también podrían establecer un precedente sobre cómo se abordan las crisis de salud en la arena global.


