Después del Mali, Burkina Faso, Níger y Tchad en 2022, Francia culminará este jueves su representación militar permanente en Sénégal.
Desde hace más de 65 años y la independencia del país en 1960, el ejército francés restituirá los últimos vestigios de su presencia militar a las autoridades senegalesas.
El « camp Geille », que alberga el puesto de comando del estado mayor interarmadas y la unidad de cooperación regional, así como la escala aeronaútica situada en el aeropuerto en el barrio de Ouakam en Dakar, serán entregados al Estado senegalés. Esta cesión se llevará a cabo en una ceremonia este jueves, en presencia del jefe del estado mayor de las fuerzas armadas senegalesas, el general Mbaye Cissé, y del general Pascal Ianni, al mando de las fuerzas armadas francesas en África.
Este día también marca el fin de la presencia de los EFS (Elementos Franceses en Senegal) y de sus 350 militares. Este retiro francés ya comenzó en marzo pasado con el desmantelamiento y la restitución de diversas instalaciones, como la estación de emisión interarmada de Rufisque el 1 de julio.
Una presencia militar permanente desde 65 años
La presencia militar francesa en Senegal se basaba desde 1960 en acuerdos de defensa y cooperación bilaterales, con un « apoyo a la construcción » del ejército senegalés entre 1960 y 1974. El retiro progresivo de las fuerzas francesas se había acordado a partir de 2011-2012.
Este hecho es sintomático de la desconfianza y la hostilidad de muchos países africanos, especialmente en el Sahel, hacia la presencia de la antigua potencia colonial.
Sin embargo, no se trata necesariamente del caso en Senegal, que es uno de los aliados africanos más fiables de Francia. La concertación entre ambas potencias ha permitido llegar a este retiro progresivo de las fuerzas francesas.
Desde el lado senegalés, este retiro francés era una de las promesas de campaña del nuevo presidente Bassirou Diomaye Faye. Durante su campaña, afirmó: « Senegal es un país independiente, es un país soberano y la soberanía no se acomoda a la presencia de bases militares en un país soberano ». Asegurando además que esto no significaba un acto de ruptura, y defendió un « asociación renovada » con la antigua potencia colonial y aliada histórica francesa.
Ahora, Francia solo tiene una base militar en África, situada en Djibouti, al este del continente, donde están movilizadas 1,500 personas. París espera convertir esta base en un punto de proyección para las « misiones » en África, después del retiro de sus fuerzas del Sahel.
En conclusión, este significativo evento marca un hito en la relación entre Francia y Senegal, simbolizando no solo el fin de una era de presencia militar, sino también una oportunidad para redefinir las dinámicas de cooperación y soberanía en la región. Mientras se establecen nuevas relaciones bilaterales, el enfoque en la soberanía nacional y al refuerzo de estructuras locales se convierte en un aspecto crucial para el futuro.
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