La **propuesta** de François Bayrou ha desatado un intenso debate acerca de los **días festivos** en Alsacia y Mosela. Si el Parlamento acepta la propuesta, los habitantes de estas regiones perderán dos días festivos, pero mantendrán un total de **once**. Este cálculo puede sorprender, ya que ambos territorios disfrutan de días adicionales: el 26 de diciembre, conocido como **San Esteban**, y el **Viernes Santo**.
Una excepción « instituida por las autoridades alemanas »
A menudo se asocia esta **excepción** con el Concordato de 1801. Sin embargo, su origen se remonta realmente a **1892**. Según Benoit Vaillot, historiador y alto funcionario en la Universidad de Estrasburgo, « estos dos días festivos fueron establecidos por las autoridades alemanas para el **San Esteban**, y solo para las comunidades con un templo protestante o una iglesia mixta para el **Viernes Santo** ».
Las motivaciones detrás de esta medida eran múltiples. Las autoridades alemanas buscaban **alinear** las costumbres de Alsacia y Mosela con las de las regiones protestantes de su territorio. Además, pretendían « hacerse más aceptadas » y « recompensar a los luteranos e integrar a los reformados »
La población luterana, mayoritaria en el norte de Alsacia y Estrasburgo, fue en gran parte favorable a la **dominación alemana**, mientras que los reformados mostraron mayor oposición en áreas como Mulhouse, como señala Benoit Vaillot.
Un particularismo a menudo amenazado
Tras el regreso a Francia en **1918**, después de la Primera Guerra Mundial, los días festivos fueron extendidos a todo Alsacia y Mosela. No obstante, surgieron voces que abogaban por eliminar esta **excepción nacional**. Benoit Vaillot explica que « los franceses intentaron eliminar estas particularidades regionales para aplicar la ley de 1905, que separaba a la Iglesia del Estado ».
Gracias a una movilización general, se lograron mantener los días festivos. « Los Alsacianos no estaban solos en esta lucha; católicos de toda Francia también pidieron conservar esta **singularidad** para evitar reabrir un conflicto entre el Estado y la Iglesia », añade el historiador.
Más recientemente, la propuesta de François Hollande de constitucionalizar la ley de 1905 en **2012** amenazó este particularismo, aunque finalmente fue retirada.
¿Deberían eliminarse estos dos días festivos?
Hoy en día, la cuestión de abolir este particularismo, que figura en el **Código del Trabajo**, está sobre la mesa. Benoit Vaillot, cuya opinión es clara, argumenta que los habitantes de estas regiones deben estar « a la **par**» con el resto de los franceses. « Estoy a favor de la supresión de estos dos días festivos que solo benefician a los Alsacianos y Moselanos. Fueron impuestos de manera **oportunista** y carecen de fundamento religioso », sostiene.
El historiador también sugiere eliminar el régimen de **cultos** en Alsacia y Mosela, lo que cuesta al Estado alrededor de 60 millones de euros, afirmando que « esto es la antítesis de la **laicidad** ».
Sin embargo, a pesar de sus críticas a la organización de los cultos, es probable que los Alsacianos y Moselanos defiendan fuertemente su derecho a los días festivos. « Para ellos, es una manera de decir que ser Alsaciano o Moselano les hace diferentes. Todavía están **aferrados** a esta tradición », concluye Vaillot.
Finalmente, el historiador aboga por establecer un día festivo a nivel nacional que celebre la **abolición de la esclavitud**, como ya ocurre en los territorios de ultramar. « Esto es relevante para todos los franceses », sostiene.

