Adaptarse a las **altas temperaturas** de este inicio de verano no es una prioridad para todas las estrategias de **renovación** de los **edificios** de las **viviendas sociales**. Así lo revela un estudio publicado recientemente por la Agencia Nacional de Control del Alquiler Social (Ancols).
De los 40 **gestores de viviendas** encuestados, Ancols halló que aquellos más comprometidos con la mejora del **confort estival** son generalmente los que cuentan con un parque habitacional significativo o aquellos situados en regiones más cálidas (como el sur de España y las grandes ciudades afectadas por islas de calor urbanas). Adicionalmente, estos gestores suelen tener fuertes preocupaciones respecto al **envejecimiento** de sus inquilinos.
Estos gestores consideran que la **adaptación** al calor “es una **prioridad** comparable a la de la **descarbonización**”, mientras que otros se concentran en el confort térmico invierno y en la mejora del rendimiento energético. Así lo expone el informe de Ancols.
“Finalmente, algunos gestores comienzan a plantear reformas en relación al **confort de verano** y estructuran una estrategia”, aunque diversas restricciones ralentizan estos procesos.
Los proyectos de rehabilitación deberían tenerlo en cuenta
La agencia recomienda mejorar el seguimiento de los **riesgos** y **vulnerabilidades** de los edificios, así como incluir sistemáticamente la cuestión del confort estival en las estrategias patrimoniales y proyectos de rehabilitación.
La falta de una **regulación específica** en torno al confort de verano dificulta la priorización de esta cuestión por parte de los gestores sociales, en contraste con la **calidad energética**, que enfrenta sanciones para alquilar las viviendas de mayor consumo energético.
“Los gestores entrevistados tienen un conocimiento parcial sobre las características de su **parque inmobiliario** en lo relativo a elementos del confort de verano (protecciones solares, tipo y aislamiento de techos, ventilación cruzada)”, señala Ancols, identificando esto como un “**freno** importante”, considerado “difícil de abordar en el corto plazo” por los gestores.
En caso de **trabajos de rehabilitación**, “la gran mayoría de los gestores opta por soluciones pasivas, denominadas **simples** y **robustas** (como cortinas y ventilación manual, aislamiento, etc.)”, en lugar de soluciones más avanzadas que, aunque eficientes, resultan costosas y difíciles de mantener.
La climatización es costosa para el inquilino y requiere mantenimiento
“Todos los gestores entrevistados tienen una política de **no climatización** de los hogares fundamentada en problemas económicos para el inquilino y en el mantenimiento”, señala la agencia de control.
En el ámbito **extranjero**, los gestores sociales que enfrentan otras prioridades, como la **seguridad**, el estado de las viviendas y la **accesibilidad**, no tienen necesariamente los recursos para profundizar en la cuestión del confort térmico, además de carecer de indicadores y herramientas adaptadas a sus realidades.
El estudio de Ancols resalta la necesidad de que los gestores sociales adopten un enfoque integral que contemple la adaptación al cambio climático y la sostenibilidad de las viviendas. Adaptarse a las altas temperaturas no solo es una cuestión de confort, sino una necesidad urgente en un mundo donde el cambio climático se hace cada vez más palpable. Invertir en la rehabilitación de estructuras y en la adopción de soluciones sostenibles será clave para mejorar la calidad de vida de los inquilinos y promover un futuro más adaptable a los desafíos ambientales.

