Ubisoft, uno de los gigantes de la industria de los videojuegos, ha enfrentado graves acusaciones de **acoso moral** y **sexual**. Recientemente, tres ex-ejecutivos de la compañía fueron condenados, poniendo en el foco de atención a la directiva y la propia empresa por complicidad en un ambiente de hostigamiento. Un informe de Aura Management, el consultor encargado de evaluar las prácticas de la compañía, señaló la falta de una **política efectiva de recursos humanos** hasta el año 2020 y la ausencia de protecciones contra el acoso, destacando un **entorno de trabajo tóxico** sin control.
La situación estalló en junio de 2020, cuando el ambiente de trabajo en Ubisoft se hizo público. Desde entonces, la empresa ha intentado remediar su imagen con la implementación de un nuevo **código de conducta**. Según comunicados de la compañía, se han realizado cambios significativos en la estructura de recursos humanos para abordar comportamientos inadecuados. Se enfatiza que los gerentes y el personal de recursos humanos tienen la obligación de actuar ante cualquier comportamiento que no cumpla con estas normas.
Ubisoft ha creado una unidad llamada **”Respeto”**, destinada a gestionar las relaciones laborales internamente, así como una plataforma de denuncias en línea llamada **“Whispli”**. Aunque inicialmente se diseñó para reportar casos de corrupción, se ha ampliado para abarcar todas las posibles situaciones de acoso. Estas medidas, aunque positivas, han sido recibidas con escepticismo por algunos empleados.
Una de las innovaciones más destacadas en Ubisoft ha sido la formación del primer **sindicato** dentro de la compañía. Antes de este desarrollo, no se contaba con estructuras formales de representación laboral. En 1998, algunos empleados intentaron establecer un sindicato virtual llamado **UbiFree**, pero este esfuerzo no condujo a cambios significativos en la gestión, donde predominaba una estructura **piramidal** y casi **monárquica**.
« No había un contra-poder »
Jérémie Lefebvre, fundador de UbiFree, destacó que, a través de los años, la situación de los empleados no ha cambiado sustancialmente. La primera sección sindical formal, **Solidaires Informatique**, fue creada en 2019. Su delegado, Chakib Mataoui, también trabaja en el área de **prevención del acoso** en la industria de los videojuegos. A pesar de los progresos, Mataoui ha denunciado la **falta de transparencia** en la gestión de quejas. “Los reportes en Whispli son manejados por terceros, contratados por **Ubisoft**, y solo estamos informados si hay una investigación”, dice él. Hace tres años existía una evaluación cuantitativa de los casos de acoso, mientras que este año no han recibido información alguna sobre las denuncias presentadas.
« La cultura Ubisoft ha proliferado » en el sector de los videojuegos
El delegado sindical ha manifestado que están excluidos del sistema de alertas, enfatizando la **disfuncionalidad** del mismo. La abogada Me. Sophie Clocher, representante del **sindicato de trabajadores del videojuego (STJV)**, ha criticado duramente a la industria, afirmando que la “cultura Ubisoft” se ha expandido de manera preocupante: “Los estudios tienen conexiones, los jefes son cercanos, y esto crea un ambiente donde los problemas se mantienen ocultos.” El fallo del caso contra Ubisoft será vigilado de cerca por otros actores de la industria, ya que recientes denuncias también han surgido en otros estudios.
Estudios como **Umeshu Lovers** en Toulouse, cuyo director artístico enfrenta acusaciones de acoso y agresiones sexuales, y **Mi-Clos Studio** en Lyon, señalado por un ambiente de trabajo **sexista**, están también bajo el escrutinio de la justicia. Las decisiones sobre estos casos podrían establecer un **precedente** crucial para la industria de los videojuegos, que parece estar en un punto de quiebre en la búsqueda de una cultura laboral más **saludable** y **respetuosa**.

